El reloj que hoy no funciona de la Catedral de Quilmes, tiene una extensa e intrincada historia, que incluyó la guerra entre dos periódicos, que dividió las aguas entre los relojeros y los anti-relojeros . El historiador local Chalo Agnelli nos trae dos artículos que evidencian esto, que hoy es sólo anécdota.
La vida tranquila y plácida en el viejo Quilmes estaba reglada por aquella medida de tiempo, el día, fraccionado en partes, determinadas por los toques de campana de la vieja iglesia; de ellos, el más importante el de ánimas, mencionado en viejos papeles al referir algún suceso antes o después del mencionado toque.
Creadas las municipalidades en 1856, e iniciada así en Quilmes la era de progreso, detenida en los 20 años anteriores, bien pronto perdió la aldea su fisonomía colonial y la placidez y tranquilidad con que se había vivido hasta entonces, interrumpida por los vivas y mueras de reglamento.
Un dinamismo inusitado se notó en sus nuevas autoridades, ansiosas de mejorar las condiciones urbanas y rurales, totalmente atrasadas en aspectos edilicios, educacionales, etc.
Comentá la nota