Por: Ricardo Kirschbaum.Para el relato oficial, el gobernador santacruceño mudó súbitamente al menemismo ultraliberal. ¿La razón de este cambio? El ajuste que impulsa en una provincia con arcas exhaustas , a pesar de los generosos aportes federales.
No fue el único aporte al relato. El filósofo Feinmann también hizo su generosa contribución. Negó, sin pudor, lo que había dicho poco antes sobre la riqueza del matrimonio Kirchner y sobre las necesidades pecuniarias que podría tener la Presidenta si tuviera que ¡exiliarse! Esa posibilidad, agregó el filósofo, justificaría inclusive alguna ilegalidad en la construcción de la fortuna . Ese testimonio está grabado y circula en la Web: lo dijo en un programa rabiosamente oficialista. Contra toda evidencia, el prolífico autor decidió negar todo, consciente de que sus afirmaciones habían disgustado a la Presidenta, por provenir de alguien que forma parte del “espacio” y baja letra a sus miembros más prominentes.
Los presuntos custodios del relato, miembros de Carta Abierta, han ido un poco más allá en un gesto de heterodoxia, impulsados por una convicción que merece ser atendida: la ley antiterrorista, ese engendro votado por el Congreso y promulgado sin demoras por Cristina . Se trata, como lo dicen los propios intelectuales K, de un retroceso notorio del espíritu democrático . Hay que decir, para ser precisos, que no es el primer gesto de este tipo que tiene este Gobierno, pero por provenir de donde proviene la crítica a la ley antiterrorista, es revelador de una preocupación inusual en esas filas.
La ley antiterrorista está dirigida a reprimir cualquier maniobra o hecho que pueda afectar al Gobierno . Los ideólogos de esta ley la apuntaron contra los “golpes de mercado” pero puede ser utilizada con arbitrariedad . Las aclaraciones al texto, para calmar a los aliados de la centro izquierda, son tan burdas que no resisten el menor análisis.
Carta Abierta, como otros sectores, ha protestado contra esta ley. Lo ha hecho con un cuidado extremo para no romper ninguna cristalería . Por si hiciera falta, hubo una advertencia a los cronistas que cubrían el acto s obre cómo debería ser editado el documento crítico . Hacen un acto público y luego se arrepienten.
El relato es esencial para que el rostro de la realidad se oculte bajo una gruesa capa de maquillaje.
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