Por Ricard GonzálezNi siquiera la esperanza que despertó la "primavera árabe" parece haber sido capaz de apaciguar las tormentosas relaciones entre Estados Unidos y el mundo islámico.
La polémica sobre La inocencia musulmana , un desconocido video rudimentario elaborado por un judío norteamericano, tomó completamente por sorpresa tanto a Washington como a las autoridades libias y egipcias, lo que explica que las medidas de seguridad fueron insuficientes para evitar los asaltos a las delegaciones diplomáticas de Estados Unidos en estos dos países.
Y es que, si bien los recelos de las sociedades árabes respecto de Washington se mantienen intactos durante la "era Obama", no existía ningún síntoma de un aumento del antinorteamericanismo en el mundo árabe e islámico.
De hecho, no está nada claro que, a pesar de su espectacularidad, los hechos de anteayer se deban interpretar bajo este prisma. A falta de un conocimiento detallado de cómo se produjo el brutal asalto al consulado de Benghazi, todo parece indicar que fue obra de un grupo reducido de individuos muy bien armados y entrenados, probablemente miembros de alguna organización jihadista. Por lo que parece, no fue una acción de una turba enfervorizada.
En El Cairo, la manifestación de protesta contra el polémica film tuvo un seguimiento escaso. Apenas se congregaron frente a la embajada unas 3000 personas, una cifra más bien insignificante en una megalópolis de 20 millones de almas.
Ante la laxitud de las medidas de seguridad en la zona trasera de la sede diplomática, un grupo de jóvenes trepó el muro de protección, y arrancó la bandera de las barras y las estrellas de un mástil. No hubo lanzamientos de objetos contra la embajada, ni contra los soldados que acudieron a protegerla tras saltar las señales de alarma. La noche terminó sin cristales rotos, ni heridos o detenidos.
Aunque estos incidentes ofrecerán argumentos a aquellos que interpretaron la "primavera árabe" como una repetición de la Revolución Iraní de 1979, la realidad es que las relaciones entre Washington y los movimientos islamistas mayoritarios de estos países mejoraron de forma sustancial durante los últimos meses. No hay que olvidar que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, viajó a El Cairo pocos días después de la victoria de los Hermanos Musulmanes, todo un espaldarazo al presidente Morsi en su pulseada con la Junta Militar.
El renovado clima de entendimiento entre Washington y el islamismo moderado gobernante, que este mismo fin de semana se tradujo en la visita a El Cairo de una nutrida delegación de empresarios a Estados Unidos, no abarcó a los movimientos salafistas, una corriente ultraconservadora del islam que entró en estado de efervescencia tras la caída de las autocracias árabes. Tradicionalmente apático en cuestiones políticas, y presente sobre todo en los estratos más marginados de la sociedad, el salafismo hizo sentir su presencia tanto en la escena política como en las calles.
Su interpretación integrista del Corán, hostil no sólo hacia las demás religiones sino incluso hacia otras ramas del islam como el chiismo, llevó a algunos de estos grupos a cometer actos violentos en campus universitarios y festivales culturales. Es la meditada manipulación de un oscuro video por parte de algunos predicadores salafistas, junto a la participación de algún grupo terrorista, la que ha fabricado la presente crisis.
Habrá que esperar el paso de los próximos días para saber si la indignación provocada en una parte de la ciudadanía por el film se desinfla como un soufflé , o bien si se produce una escalada que acaba deteriorando aún más las siempre difíciles relaciones entre Estados Unidos y el mundo islámico..


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