Cientos de personas colman diariamente la sede de la Sociedad Comercio e Industria de Junín para abonar sus cuentas y obligaciones. La escasez de bocas de cobro hace que los trámites sean cada vez más tediosos.
Es que, en Junín, algunas facturas sólo pueden ser pagadas en las bocas de Bapro Pago, que desde hace algunos meses quedaron reducidas a dos: la del Banco Provincia y la de la sede de la entidad comercial.
Entre las facturas “exclusivas” de esta firma, figuran las patentes, el impuesto inmobiliario (ambas de ARBA) y la obra social IOMA, a las que se suman los pagos de los trámites derivados por el Registro Civil de la ciudad.
Además, la sede de 25 de Mayo 65 se ve colmada diariamente por quienes desisten de abonar los dos pesos “extras” que la empresa Pronto Pago cobra por cada factura, desde finales de enero.
Como si fuera poco, los comisionistas (“mandaderos”) no aceptan realizar estos trámites, si no reúnen al menos diez facturas, ya que no justifican perder gran parte de la mañana o la tarde por una ganancia de apenas siete pesos.
De esta manera, los trabajadores se ven forzados a realizar las diligencias, hecho que causa un justificado fastidio y mal humor.
Servicio remunerado
Desde el 19 de enero pasado, Pronto Pago comenzó a brindar su servicio de manera rentada.
En su momento, el presidente de la compañía juninense –que cuenta con 22 bocas en la ciudad-, Mauro Giaccone, afirmó que la medida se tomaba por una cuestión de rentabilidad, teniendo en cuenta los altos costos de mantenimiento del negocio.
“No somos la única opción de cobro, por lo que el cliente tiene la posibilidad de concurrir a otra entidad”, destacó, y agregó que ellos ofrecen un “servicio cómodo, cercano a los domicilios, con horario extendido y sin largas filas”.
Pocos días después, el presidente de la Sociedad Comercio e Industria de Junín, Jerónimo dos Reis, salió a desmentir las versiones que aseguraban que el plus se extendería al servicio ofrecido en la entidad, aunque advirtió que, si las empresas no aumentan el canon por factura, la prestación corre el riesgo de desaparecer.
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