Registran a pacientes con cardiopatías graves para actuar mejor en emergencia

Es una base de datos online que le permite a la ambulancia municipal saber qué antecedentes tiene una persona en riesgo de vida. También conocerán dónde y con qué profesional se atiende. En paralelo, fomentan que en los hospitales tengan prioridad las personas sin cobertura médica privada.
Si se trata de pacientes cuya vida está en peligro, la principal herramienta para salvarlos es actuar rápido y con precisión. Favorecer a esa demanda es el objetivo del Programa de Cardioprotección de Almirante Brown destinado a personas en alto riesgo coronario, por el que se creará una base de datos con el diagnóstico, el nombre del médico de cabecera y el hospital donde está radicada su historia clínica. Cada vez que se llame al 107 y se identifique a un vecino con estas características, los profesionales tendrán esa información para saber cómo proceder.

El primer padrón es elaborado por el Sistema de Emergencias Prehospitalarias (SIEP) municipal junto a los principales centros de atención locales: Oscar Oñativia de Rafael Calzada, Lucio Meléndez de Adrogué y José Jorge de Burzaco. “Por registro de las historias clínicas se llama al paciente para confeccionar y entregarle una credencial, para que esa persona sepa que cuenta con el servicio. Es importante estar al tanto de lo que le sucede para poder darle una rápida respuesta”, le explicó a LA TERCERA Pablo Herrera, secretario de Salud comunal.

Cuando el registro se haya completado, cada vez que desde un domicilio llamen al 107 y den un nombre o documento que se encuentra en la lista, desde la plataforma de emergencias conocerán cuáles son los antecedentes médicos de la persona, dónde derivarlo y a qué profesional buscar. De esa manera “ya se sabe lo que de otra forma tardaría horas en conocerse”, luego de repetir estudios que tal vez ya hayan sido hechos pero que el personal de la ambulancia ignora, planteó Fabián González, titular del SIEP. El método es sobre todo efectivo cuando quien es atendido está tan convaleciente que no puede describir su cuadro.

Así, se lo derivará a su lugar de cabecera o se podrá evaluar más fácilmente si se lo lleva a un espacio de mayor complejidad, como el hospital El Cruce de Florencio Varela. Quienes están en la nómina de vecinos que necesitan ayuda tuvieron aneurismas, arritmias graves o accidentes cardiovasculares, entre otros diagnósticos de riesgo coronario. Siempre serán los que acudan a centros de atención pública. Están preparados para responder a mil consultas de esa índole, aunque estiman que en una primera fase no serán más de 500 las demandas en todo el distrito, porque no se incorporarán al sistema quienes concurren habitualmente a clínicas privadas o de mutuales.

Para que el circuito funcione, a cada browniano “se le asignará un número de identificación que irá a un banco de datos online que consultarán los operadores cuando llamen al 107”, le indicó González a este medio. “Arrancamos en octubre pero queremos ver el programa hacia adelante, que si funciona bien hasta se podría convertir en provincial”, enfatizó.

Obras sociales: cómo organizar el sistema

Si bien el servicio de Cardioprotección sólo incorporará en su listado informático a los pacientes de las postas públicas, el 107 acude para auxiliar a todos, sin importar si cuenta o no con cobertura médica privada. En el último caso, se los lleva directo a la clínica (igual que si se trata de PAMI) para, además, “no sobrecargar las guardias” donde van quienes no tienen otra manera de acceder a un profesional, explicó el referente del SIEP. Las mayores ‘desprolijidades’ suceden en las consultas de rutina porque incluso si pagan una cuota mensual para tener su sostén sanitario no lo declarar y van a hospitales.

Por eso, la Secretaría de Salud impulsó una campaña para organizar las prestaciones que consiste en concientizar a los socios del sistema privado para que enuncien que cuentan con ese beneficio cuando van a un lugar que no les corresponde. “En 2011, el 30 por ciento de los (500 mil) pacientes tenían algún tipo de obra social o mutual”, aseveró Herrera. El motivo central de esa diferencia es que “al sistema hay que ordenarlo” en sus tipos de prestaciones. Además, muchas veces el sanatorio donde deben atenderse según su cartilla “no es accesible a nivel geográfico” porque se encuentra lejos de su domicilio o lugar de trabajo.

El objetivo de la iniciativa es evitar la sobrecarga de demanda y “priorizar” a quienes no pueden pagar por un médico. Lo mismo ocurre con el acceso a los medicamentos, que en el plano público se dan a través de un programa municipal y del nacional Remediar. Si se puede conseguir una receta en otra institución que no sea hospitalaria, las dosis se destinan sólo a quienes tienen menor poder adquisitivo. Los demás “en general tienen un alto grado de cobertura, que es del 100 por ciento para las enfermedades crónicas. Tienen mayores posibilidades”, subrayó.

No obstante, reconocer que se tiene una cobertura privada no implica que deba pagar por estudios o consultas que para el resto son gratuitas pero sí “permite que el municipio recupere lo que invirtió en esa persona (al pedírselo a la empresa correspondiente), para poder dar atención a todos los pacientes”, recalcó el funcionario.

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