En la región terminó la siembra de trigo

Desde el INTA Rafaela se proyecta una campaña más abarcativa de la que se dio en 2009. Con buena humedad de perfiles para el inicio, ya es tiempo que la lluvia comience a ayudar para el período de más desarrollo del cereal.
Con un buen impulso para iniciar la campaña del trigo, gracias a las reservas de humedad, "ya se terminó la siembra en toda la zona. Puede quedar alguna sembradora, terminando algún lotecito, pero siendo mediados de julio no se ven más movimientos", aseguró a LA OPINION el Ing. Agr. Jorge Villar, del INTA Rafaela.

En comparación con 2009, este año fue muy habitual, ya que en aquella campaña por la falta de lluvias se estiró la siembra hasta fechas muy tardías, pero "lo normal es que en nuestra zona para el 10 ó 12 de julio ya se termine la siembra y este fue un año absolutamente normal y se pudo sembrar hasta último momento, así que está terminado".

Este avance plantea un panorama bastante esperanzador. Hay que saber que la campaña dio inicio con un buen empuje del verano, que cerró con importantes lluvias que aportaron gran humedad al suelo, lo cual se frenó en el otoño levemente. "Si bien no llovió en esos meses, como hubo un verano muy llovedor, arrancamos bien con los perfiles cargados, pero después no llovió más, salvo una lluvia de 40 milímetros a fin de mayo y hemos pasado todo junio sin una gota de agua, lo que se prolonga a julio que lo traemos sin agua". Esta es una característica del centro-oeste santafesino, donde los episodios de lluvia en el invierno son tradicionalmente deficitarios y con fluctuaciones de año a año que hacen más variable el rendimiento de los cultivos.

Lo que indica el Ing. Villar es que "este es un momento en el que el trigo todavía no va a manifestar estas deficiencias, porque en realidad ahora el trigo consume muy poquito, porque ahora con un milímetro de reserva que tenga es suficiente, es sufrido". "El trigo está retenido y no es un momento crítico, porque por lo general a esta altura están lindos, tiene que ser un año muy seco y muy malo para que los trigos sufran en esta etapa".

Sin embargo, de la tranquilidad de la acumulación de humedad en el perfil, se pasa a una necesidad de lluvia que de ocurrir de manera inmediata plantaría una sonrisa a cada productor. Es entonces que a pesar de aguantar el trigo toda esta etapa del pico invernal, "a partir de agosto tendría que caer alguna lluvia interesante, de entre 30 a 50 milímetros, para poder enfrentar el mes de septiembre, cuando se da el período de crecimiento rápido, cuando engaña y ahí se juega el rendimiento". Lo que se precisa es que en el período comprendido entre agosto y septiembre se sumen unos 40 milímetros para no arriesgar, aunque no son meses lluviosos.

"Hasta ahora la campaña viene con fechas de siembra normal, no ha pasado nada raro; y tendrá una cosecha normal a partir de noviembre", advirtió el especialista que especifica que es muy temprano para hacer pronósticos de rendimiento o de movimientos en el resto de los cultivos.

En tanto, el área de siembra destinada al trigo en nuestra región registró una crecimiento, casi proporcionalmente a lo que había sucedido el año anterior con respecto a 2008. Existe en este grano un problema de precios e incluso de comercialización, que si bien desmoraliza cuando los productores se ponen a proyectar, al permitir la tierra que se trabaje bien, inyecta un poco más de expectativa y hace que las hectáreas se destinen abiertamente y se permita un crecimiento que a nivel nacional estaría dando 4,2 millones de hectáreas, según el cálculo de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

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