Los que consiguieron tuvieron que peregrinar por decenas de estaciones
En ese contexto, los productos que se transformaron en la figurita difícil de la jornada fueron la nafta súper y las líneas premium de nafta y gasoil. Para muchos el peregrinar había comenzado durante el fin de semana y al encontrarse con los surtidores vacíos confiaron en que a primera hora del lunes conseguirían abastecerse para asumir sus actividades.
"No hay combustible, no tengo nada", informó el empleado de una estación ubicada en 131 y 60. Allí el sábado se quedaron sin ningún producto, pero sorpresivamente fueron abastecidos el domingo, aunque la provisión no alcanzó para satisfacer la demanda de los automovilistas que ayer intentaron completar sus tanques en ese comercio. "La situación está muy inestable, algunos días proveen a ciertas estaciones, otros días a otras, pero a todas juntas y al mismo tiempo, se ve que no pueden", dijo un empleado de la firma.
A simple vista no fue fácil detectar los negocios en los que faltó algunos de los productos porque según se animaron a decir algunos playeros que se ampararon en el anonimato, las firmas petroleras les prohiben cruzar las mangueras o colocar carteles que pongan de manifiesto el desabastecimiento. "Amenazan con recortar los cupos", dijo un empleado de la zona de barrio Mondongo.
NO A LAS TARJETAS
Lo que si pudo leerse en muchas estaciones fueron los carteles que advertían a los automovilistas que por el momento quedaron suspendidas las ventas con tarjetas de crédito o débito.
Martín Pouquez recorrió varias estaciones hasta toparse en 31 y 60 con una que por la extensa fila, parecía pronosticarle que allí aún había stock del oro líquido. "Vengo recorriendo sin suerte desde 72 y 28, tampoco hay en 31 y 51, así que ahora me quedo en la cola para ver si llego a cargar los cuatro litros de nafta que necesito para movilizarme hasta el trabajo durante esta semana", dijo con tono resignado.
Desde la Federación de Empresarios de Combustible de la República Argentina se sugirió en las últimas horas que la solución inmediata es importar crudo porque no hay suficiente para atender el incremento de la demanda ocasionada por el aumento del parque automotor, las necesidades de la cosecha agrícola y la industria.
Los expendedores no se cansan de repetir que a ellos les toca la dura y periódica tarea de informarle a los clientes que no pueden despacharles combustibles por falta de abastecimiento, además de ver menguadas las ganancias que año tras año hacen menos rentable la actividad. "Cada día que dejamos de trabajar representa pérdidas porque igual debemos cumplir con los compromisos salariales, el pago de impuestos y los gastos de mantenimiento", apuntó un dirigente del sector.
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