El paraguayo, quien terminó con 20 puntos (8/10 de cancha) y 9 asistencias, ofreció una clase de alto nivel para ganarle 85-69 a Quilmes.
Había sido el emblema en el último clásico perdido ante San Martín (73-69) y anoche volvió a dar la cara por el equipo cuando más lo necesitaba. Javier Martínez fue pieza esencial para la victoria de Regatas anoche sobre Quilmes, por 85-69, en el marco de la 9ª fecha (segunda fase) de la Liga Nacional de Básquetbol.
El paraguayo, autor de 20 puntos (2/2 triples y 6/8 dobles) más 9 pases-gol, fue clave para guiar a los del parque Mitre a una nueva victoria que reconforta y da otra confianza de cara al partido de mañana ante Lanús, que irá por TyC Sports.
Empezó algo amilanado Regatas. Lento en la defensa, no ajustó las marcas sobre el perímetro y Quilmes, que sorpresivamente se puso 10-4 en dos minutos y medio, dañó con un par de “bombazos” de Weigand y otro triple de Ferreyra. Pero fue ciclotímico el primer cuarto y lenta pero progresivamente fue creciendo el dueño de casa con el dominio en la pintura de Kante (12 puntos), bien abastecido por Martínez (4 asistencias) y la lucha aérea de Romano (7 rebotes) para dar vuelta el score: 32-22.
No obstante, en el segundo período hubo un quedo notorio. Regatas entró en un letargo y Quilmes encontró varias vías de gol: Weigand (llegó a 17 en la etapa), Truscott, Hopson y hasta el juvenil Gorostiaga se animó con una mandada y bandeja. Entonces, el conjunto visitante metió un parcial de 12-1 que lo puso al frente nuevamente en el juego: 34-33. Pero la vuelta de Martínez a la cancha fue clave para retomar el control. Precisamente un doble del paraguayo resultó la primera conversión de cancha para el equipo del parque Mitre transcurridos 5:26. Fue necesaria la “mojada de oreja” para que Regatas vuelva a mostrar los dientes. Y con Martínez como abanderado, ya sea para anotar o pasar, se distanció por nueve (46-37). Aunque el “cervecero” castigó en la última con triple de Sciutto.
Durante el entretiempo, la sensación era que Regatas dependía de sí mismo para quedarse con la victoria. Y los primeros puntos sumados desde el banco (mediante Cavaco) colaboraron, junto a una ráfaga de Quinteros, para establecer la ventaja en 59-43. Pero Quilmes, con más vergüenza deportiva que juego prolijo, empujó de la mano de Sciutto, más otro tanto de Weigand y redujo a un dígito la diferencia. Sin embargo, un triple sobre la chicharra de Cavaco volvió a despegarlo en el score (64-53).
En el último segmento Quilmes tuvo vida mientras descansó Martínez. Porque el reingreso del paraguayo dio soluciones instantáneas. Un par de “bombazos” tuvieron su sello guaraní. Y prácticamente que liquidaron el pleito promediando el cuarto. Con Regatas 76-59 al frente, nada más había que administrar la diferencia y hacer correr el reloj. Después, Kante y Stanton se combinaron para darle la máxima al local en la noche: 83-61. Cerca del epílogo Quilmes logró maquillar el resultado, pero la victoria inobjetable fue para Regatas, que ahora se las verá con Lanús.

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