Hombres del Ejército dinamitaran las montañas de sedimento, mientras comenzó a operar un helicóptero. Tras el monitoreo efectuado por el gobernador Gildo Insfrán por una amplia franja del extremo oeste -donde los desbordes de los ríos Pilcomayo y Bermejo amenazan con inundar comunidades-, se dispuso reforzar todo el plan de contingencia diseñado a fin de proteger a los pobladores.
Es así que un equipo especial pertenecientes al Ejército Argentino fue desplegado en la zona de El Potrillo, a fin de "disolver" con cargas explosivas las enormes montañas de sedimentos que el río Pilcomayo acumuló en determinados sectores generando dificultades la normal conducción de las aguas, además de poner en riesgo las defensas que protegen a las comunidades.
Justamente las labores se estarán acentuando en estos lugares sobre-elevados por el depósito de sedimentos, troncos y árboles que las corrientes arrastran, de tal manera de posibilitar el normal ingreso y escurrimiento de los volúmenes de agua. Es que más allá que se viene dando una evacuación satisfactoria por el sistema de correderas ejecutadas, las cuales fueron ensanchadas y profundizadas hace ya varios meses, la marcada sedimentación -carga estimada en 90 millones de toneladas anuales en promedio- está generando problemas en la capacidad de conducción, que podría incluso acentuarse ante picos de crecidas más importantes.
Al mismo tiempo, comenzó a operar en la zona un helicóptero, para hacer un seguimiento aéreo permanente del cuadro de situación, y al mismo tiempo disponer de un medio que permita atender con premura potenciales urgencias que pudieran presentarse, ya que este tipo de aparatos resultan ser altamente eficaces para acciones como las señaladas.
También la Dirección Provincial de Vialidad envió mayor número de máquinas y personal a la zona, dado que se dispuso ampliar los frentes de trabajo en la consolidación y recrecimiento de anillos defensivos, ya que las aguas, por ejemplo del río Pilcomayo, viene experimentando un ascenso de casi diez centímetros diarios. Y si al crecimiento se le suman las miles de toneladas de sedimento y enormes troncos que las riadas depositan en diferentes sectores, generando enormes presiones sobre las defensas protectoras, la labor a destajo durante las 24 horas se ha tornado en esencial para mantener protegidas a las poblaciones.
Se advirtió que además de toda la franja amenazada por la crecida del río Pilcomayo, se encuentra la otras del suroeste, lindante con Chaco y Salta, donde están comunidades como Misión Pozo Yacaré y Bolsa del Palomo, en sus casos con la inquietud de sus habitantes por el avance del río Bermejo, el cual tuvo picos de ascenso importantes en los últimos días.
Defensa Civil fue una de las áreas comisionadas en esta región, coordinando con los lugareños, autoridades comunales y policiales, y dirigentes sociales de comunidades aborígenes y criollas, docentes, todas las acciones que se van adoptando según la evolución de la contingencia producto de los desbordes que anualmente se producen.

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