No es nuestro estilo observar la política nacional; análisis que, con sus matices, llevan cabo de manera mucho más pertinente los comentaristas nacionales. Solo nos ocupamos cuando las consecuencias de los vaivenes políticos y económicos centrales alcanzan a nuestra Provincia.
La construcción sigue siendo un buen refugio para esos pesos evanescentes. Otros apelan al consumismo. Algunos a plazos fijos. Los más, miran expectantes no perder el empleo. Según nos dijera el Ministro de trabajo de Santa Fe hasta el momento no hay pérdida de fuentes laborales; aunque se detuvo la absorción de mano de obra.
“Tenemos que hacer la reforma tributaria este año que no es electoral”, alegó tiempo atrás un funcionario provincial, al cual le hicimos notar que el inquietante clima social que se advertía (y del que dimos cuenta) no era el mejor para encarar el aumento de impuesto; por mas razonables que sean. Hermes Binner desperdició con sus rigurosos modos y media legislatura a su favor la oportunidad de modificar los tributos cuando la situación económica era de mayor bonanza; el mismo bienestar que llevó a la Presidenta Cristina Fernández a obtener el 54% de los votos para su reelección.
De todos modos, las entidades del campo estarían dispuestas a no entorpecer la “actualización tributaria” si el gobierno accede a no tocar los avalúos fiscales, admitiendo como moneda de cambio un aumento de alícuotas que admiten están muy depreciadas. Mientras, en el Poder Ejecutivo cuentan los porotos legislativos como en un partido de truco.
En el Senado dan por sentado que el peronismo necesita oxigenar a sus presupuestariamente apurados municipios y comunas con los 500 millones de pesos que ingresarían por la reforma tributaria. Con oportunos y pactados (con el gobierno y el campo) cambios en la Ley hasta los más duros peronistas (Calvo, Pirola) darían el voto favorable. Insólitamente el escollo político para el socialismo estaría entre sus fastidiados aliados radicales, quejosos por lo que consideran habituales destratos de funcionarios del gobierno que estarían rebalsando el vaso de la paciencia política.
En las comisiones específicas, tras haber recibido a las entidades del campo interactuadas por la Mesa de Enlace, los senadores advirtieron que si quitan del medio el revalúo fiscal (que mandaría de cabeza a pagar bienes personales y renta mínima presunta a miles de pequeños chacareros) el sector no haría objeciones al incremento de las hoy bajas alícuotas que pagan de impuesto inmobiliario.
Los revalúos fiscales sin progresión alguna aplicados en Entre Ríos, Córdoba y proyectado en Buenos Aires, elevaron hasta la rebelión el tributo. Ello no ocurriría en Santa Fe. Los expertos asesores que recibieron en las Comisiones del Senado santafesino coincidieron con los representantes gremiales del campo y sus equipos técnicos en reconocer el profundo trabajo realizado por Catastro para determinar las Unidades Agrícolas ponderando valores de la tierra con su ubicación geográfica que, dicen las entidades, debería ser imitado por el resto de las Provincias en conflicto con sus productores.
A cambio de no tocar las valuaciones fiscales habría que afilar el lápiz incrementando las alícuotas tomando antecedente el año 2010 en que se establecieron coeficientes con valores fictos con “efectos únicamente a los fines del cálculo del impuesto inmobiliario”, de esta manera, el Estado podría recaudar igual los 1800 millones de pesos a los que apunta (1300 para la Provincia y 500 a repartir por coparticipación entre Comunas y Municipalidades).
Si hay aprobación en el Senado, en la atomizada Cámara de Diputados con 16 sub-bloques repartidos en dos grandes Frentes y Unión Pro Federal, el oficialismo cuenta de arranque, entre propios y aliados del FPV, con 25 votos, que podrían extenderse a varios mas entre peronistas e integrantes de Unión Pro, dispuestos a no rifar su capital político por una causa inexistente. Quedarían para quienes decidan seguir adelante los dogmáticos argumentos para el Diario de Sesiones del despilfarro del gasto público como consecuencia del sobredimensionamiento del Estado en manos del socialismo.
Para terminar de congeniar con el arco contribuyente, el gobierno debería resignar también la actualización impositiva automática hasta el año 2018, reclamada por el campo y el comercio (este último cuyas alícuotas del Impuesto sobre los Ingresos Brutos se incrementarían a partir de los 30 y 40 millones de pesos anuales de facturación).
La industria seguirá exenta de pagar Ingresos Brutos; ingresando (de manera no traumática aseguran en el gobierno) al código IB el hasta ahora eximido sector de la construcción.
Así las cosas, si el oficialismo conforma a las entidades, y éstas terminan siendo permeables a la Ley, se le diluirían los argumentos -de por sí mas efectivos que fundamentados- a quienes afirman que la reforma es un verdadero impuestazo.
Más aún después que el BCRA para autorizar la emisión de Letras de Tesorería destacara que “el manejo prudente de la provincia en su política de endeudamiento, que deriva en un nivel de deuda muy bajo en término de los ingresos corrientes”; y que “si bien en el ejercicio 2011, el margen operativo de la provincia se redujo significativamente, la capacidad de pago de la provincia no se vio afectada debido a que se mantuvo una política de endeudamiento muy prudente”.


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