Refinanciar la deuda: Una elección por el “mal menor”

La reciente suscripción por parte de Tucumán al "Programa Federal de Desendeudamiento" que establece una refinanciación de los pasivos que mantienen las provincias con la Nación, fue objeto de análisis de dos destacados economistas locales consultados por EL SIGLO. En este sentido, si bien las concepciones vertidas por José Mario Laks (Consultor de empresas) y Eduardo Robinson (Director Área de Economía - Fundación del Tucumán) difieren respecto de la metodología que esta iniciativa conlleva en relación a la utilización de fondos para efectivizar la operatoria, ambos especialistas sostienen que la aplicación de manera óptima de esta herramienta sólo será funcional a corto plazo. Por lo que estiman que debe establecerse un control en el nivel de gastos que ejecutan las propias provincias a tono con las fluctuaciones económicas para evitar un crecimiento en los montos de sus respectivas deudas.
¿Cuál es el beneficio central que provee este convenio y cuáles son los factores en contra? Robinson: Con esta iniciativa, queda claro que el gobierno nacional prioriza la discrecionalidad a la automaticidad en la distribución de los recursos públicos. Además, el hecho de beneficiar a todas las provincias, da una mala señal respecto de los incentivos para cuidar la solvencia fiscal. En este sentido, administraciones provinciales que fueron altamente imprudentes con el endeudamiento público, terminan siendo las principales beneficiadas. Además, el convenio no establece ningún tipo de conducta fiscal para las provincias, lo que, en cierta medida, es un factor negativo. Respecto de las ventajas, otorga holgura financiera a las provincias y mayor previsibilidad con respecto al peso de los servicios de la deuda. A partir de esa mejor posición financiera, la provincia podría disminuir la carga tributaria al sector privado, lo que hasta podría redundar en mayores incrementos en la recaudación impositiva. Laks: Lo concreto es que las provincias dejaron de acumular deuda y se comenzó a pagar. Esas erogaciones son parte del presupuesto provincial que año a año deben afrontarse. El aumento de las erogaciones corrientes que debe afrontar la provincia se ven limitadas por la imposibilidad de contraer nuevas deudas y resta margen de maniobra. Lo central es que libera un importante flujo de fondos por la reducción de egresos para afrontar en el corto plazo. Al largo plazo, la tendencia, de no entrar en déficit, es el la reducción de la deuda por pagos y por licuación. Factores en contra, restricción de ATN y mayor compromiso de no entrar en déficit. ¿Puede hablarse de una condonación de la deuda o bien es diferir los compromisos de pago? R: El convenio establece que las provincias deberán transferir al Tesoro Nacional sus derechos sobre los fondos denominados Aportes del Tesoro Nacional (ATN), con el fin de posibilitar su aplicación a la cancelación de sus deudas al 31 de mayo de 2010. Es decir, se trata de una reprogramación de la deuda originada en créditos otorgados por la Nación a las provincias, en concepto de asistencia financiera, canje de bonos y retiro de cuasimonedas. Por lo tanto, no se trata de una condonación, simplemente de una refinanciación en condiciones muy accesibles para los fiscos provinciales. L: No se condona por que hay que pagarla y no es "patear" el compromiso porque dentro de un año y medio hay que comenzar a pagar la deuda. Entiendo que si se hacen las cosas bien y existe un crecimiento económico hacia adelante es una muy buena medida. Ahora, si es tomada como un solo hecho suficiente para resolver un problema, en un corto plazo está condenado a volver a ser un problema, es una herramienta para ser aprovechada enmarcada en un programa de crecimiento. ¿Se justifica que la provincia ceda lo que le corresponde en razón de Aportes del Tesoro Nacional para concretar esta operatoria? R: Teniendo en cuenta que en la distribución de fondos de origen nacional es elevada la discrecionalidad, en cierta medida es más conveniente y transparente que se utilicen esos recursos para aliviar las cargas financieras de las provincias. Se trata de optar por el mal menor. Los recursos de ATN deben ser destinados para situaciones de desequilibrios financieros o cuestiones de emergencia, con lo cual, en cierta medida, no se desvirtúa la utilización de estos fondos. Resulta, si se quiere, más transparente que la provincia los utilice para disminuir el peso del endeudamiento. L: Los ATN no le corresponden a las provincias, es una herramienta de la nación y la usa como quiera, son facultades delegadas. Los fondos coparticipables son otra cosa. No nos olvidemos que esto surge para contrarrestar el proyecto de coparticipar el impuesto a los débitos y créditos bancarios. ¿Por qué razón la gestión local no pudo disminuir su deuda pese a contar con mayores recursos presupuestarios? R: El hecho que no se haya disminuido la deuda, es una evidencia que se trató de ampliar las posibilidades de incrementar el gasto público. Además, en la medida que la Nación, principal acreedor de las provincias, otorgó facilidades financieras con el PAF (Programa de Asistencia Financiera) y el PFO (Programa de Financiamiento Ordenado) y se dejó de lado la ley de Responsabilidad Fiscal, la provincia no tuvo dificultades para el manejo de las condiciones financieras de la deuda. L: En general, sí se canceló el pasivo, pero no se creció en nueva deuda para financiar déficit sino por obras y programas, esa es una diferencia muy importante. Ni la nación ni las provincias pueden en tan corto tiempo cancelar su pasivo, más aún, si la nación no hubiera asumido el pasivo provincial, hace tiempo que hubiéramos estado en cesación de pagos, la provincia por sí sola no habría podido negociar en los términos que lo hizo la nación. ¿Cómo cree que debe sustanciarse una manera óptima para el pago de tales deudas? R: Si la economía se estanca o el crecimiento es sobre bases endebles, los problemas relacionados con el peso de la deuda condicionan la situación fiscal. Falta un programa de incentivos que castigue a las administraciones que dilapidan recursos en gastos improductivos y beneficiar a aquellos gobiernos que promueven el desarrollo de sus territorios. Creo que eso es lo fundamental, luego si la economía demuestra capacidad de repago, se pueden lograr mejores condiciones de pago. L: Como dije antes, esta es una herramienta útil si se la sabe aprovechar, si no se crece administrando eficientemente es problema en mediano plazo.

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