Los italianos decidirán si quieren poner freno al plan nuclear que impulsa el gobierno
ROMA.- Energía nuclear, privatización del agua y gestión de las tarifas del servicio hídrico e inmunidad penal para el premier Silvio Berlusconi. Sobre estos cuatro temas están llamados a pronunciarse entre hoy y mañana 47,1 millones de italianos, en un referéndum que se politizó como nunca y que, si logra alcanzar el quórum del 50% más uno, podría significar un nuevo revés para el Cavaliere.
La movilización de la oposición de centroizquierda, del episcopado católico y demás grupos ecologistas para llamar a la gente a votar por el sí a la abrogación de diversas leyes que tienen que ver con estos cuatro temas en los últimos días fue muy intensa. Si bien se prevé una victoria del sí, la gran pregunta es si habrá quórum.
El gran desafío de los organizadores de esta consulta popular -que el gobierno de derecha de Berlusconi intentó evitar hasta último momento-, es alcanzar la participación del 50% más uno del electorado, necesario para que el referéndum sea válido, tal como indica la Constitución. En Italia el voto no es obligatorio.
Eufórica, después de la paliza que sufrió la derecha en las últimas elecciones municipales parciales, hace dos semanas, cuando el Partido del Pueblo de la Libertad (PDL) perdió el bastión de Milán, la oposición de centroizquierda sueña con que ese "viento de cambio" vuelva a empujar a los italianos a ir masivamente a las urnas.
Los datos de la historia reciente indican que en ninguno de los referéndums que se celebraron en los últimos 18 años en Italia se alcanzó el quórum debido a una mayoritaria abstención. Pero la esperanza de los organizadores es que, como se trata de temas muy cercanos a la vida y la salud de las personas, esta vez sea distinto.
El referéndum fue convocado para abrogar la ley que reintroduce la energía atómica, una de las propuestas emblemáticas del gobierno de Berlusconi. Italia es de los pocos países de Europa que no tiene centrales nucleares porque las cerró hace más de 20 años.
Berlusconi se vio obligado a suspender su plan de construir cuatro centrales a mediados de marzo pasado, después del desastre de la central de Fukushima, en Japón.
Mientras que Berlusconi y muchos de sus ministros y miembros del PDL dijeron que no irían a votar porque se trata de un referéndum "inútil", el presidente de Italia, Giorgio Napolitano, aseguró que participará de la consulta.
Ante el desgaste sufrido por el Cavaliere -en el banquillo, por prostitución de menores y abuso de poder, entre otros problemas judiciales-, en su entorno reina gran nerviosismo.
Muchos de sus colaboradores más cercanos creen que fue un error colosal del "jefe" haber adelantado provocativamente su abstención. Esto podría haber irritado a una porción creciente de la opinión pública, alentándola a ir a las urnas, según indicaba ayer la prensa italiana.
Además de pronunciarse sobre la energía nuclear -rechazada por los italianos en un referéndum en 1987-, los italianos decidirán sobre la privatización de los servicios de suministro del agua, la determinación de las tarifas del servicio hídrico y el "legítimo impedimento", la norma que le permite a Berlusconi y a sus ministros no presentarse a las audiencias de los procesos que se le siguen debido a problemas de agenda institucionales.
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