Re-reelección: un tema forzado a destiempo

En los últimos días la ansiedad mediática pretendió instalar la idea de una eventual reforma de la Constitución que posibilite entre otras cosas la re-reelección de Jorge Sapag.
No parece una jugada ingenua, aunque tampoco se puede presumir inmediatamente que sea un globo de ensayo para ir midiendo reacciones ciudadanas. En realidad, la primera calificación que merece esta situación forzada es su extemporaneidad. Recién comienza la segunda gestión de Sapag. Le falta recorrer mucho camino para hablar de su destino como político.

Lo que sí indica es que hay ansiedad por meter el tema. Instalarlo, aunque sea fugazmente, en un escenario político que –más allá de las urgencias coyunturales- tiene muchos protagonistas calculando ya posibilidades para el 2015.

Sin embargo, reformar la Constitución, para eventualmente hacer varias modificaciones (se habló del mandato de los legisladores, por ejemplo) e incluir eventualmente una cláusula de re-elección sin límite, es algo muy serio. Demasiado serio como para inflar tranquilamente un globo como si nada pasara alrededor.

Hay dos grandes modelos actualmente. Uno permite una sola reelección consecutiva. El otro, plantea un horizonte sin condicionamiento alguno, con todas las reelecciones que un político sea capaz de conseguir.

Neuquén tuvo, hasta su reforma, el condicionante de un solo mandato consecutivo. Eran mandatos más largos, de seis años. Después, se instrumentó con la reforma la reelección para posibilitar dos mandatos consecutivos de cuatro años, y eventualmente, otros, pero con un período o más en el medio, de “descanso” obligatorio.

No hay ingenuidad en la pretensión de instalar el tema. Tampoco puede afirmarse que instalarlo sea intención del Ejecutivo provincial. En realidad, en el MPN se dará esta y otras discusiones sobre la sucesión en el 2015.

Lo primero que habría que tener en claro es que si entrar en esa discusión emepenizada, le servirá de algo a los demás partidos políticos que actúan en Neuquén. Se verá en estos días si se “prenden” en el debate, o lo descartan como anacrónico.

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