Los recursos se achican, la política se expande

Se va configurando un escenario en el que se avizora la fragmentación electoral antes que la polarización. La pelea es por administrar un Estado que sigue agrandando sus gastos más que sus recursos. El problema económico no es sólo del MPN, sino también de una oposición que tiene los municipios más grandes. El factor Quiroga, el factor UNE y el factor Rioseco, tres ejemplos de diversidad.

Pese a todos los artilugios electorales inventados, más algunos que quedarán, seguro, por inventar, el 2011 se acerca sin mayores posibilidades de simplificar en dos bandos –MPN y oposición- el desarrollo de la obra principal que se pondrá en escena, alumbrando el difícil tránsito de otros cuatro años de gestión en una provincia que va derecho a acentuar sus problemas económicos y sociales.

Hay dos convicciones ya instaladas en la dirigencia política más lúcida. La primera, es que se dará un escenario de fragmentación y no de polarización. Se estima que al menos tres fuerzas competirán en los distritos más importantes. La segunda, es que por más que se infle con dibujos técnicos presupuestarios, esperanzas deshilvanadas, y acopio de promesas nacionales, Neuquén ingresa indefectiblemente en el sinceramiento de una economía a la que se le va restando, mes a mes, el oxígeno principal, el de los hidrocarburos.

Esta circunstancia económica de fondo, afecta tanto al MPN como a la oposición. Es así porque si bien el partido provincial gobierna la provincia y administra el Ejecutivo y el Legislativo, la oposición se hace cargo de gestionar los principales municipios. Si el MPN tiene problemas en administrar el súper presupuesto, también cada intendente, comenzando con Martín Farizano, tiene problemas clonados de esa circunstancia.

Todos disimulan un poco, cada quien echa las culpas al que le conviene, pero lo cierto es que Neuquén ingresa poco a poco en la etapa de las definiciones presupuestarias drásticas. Esto incidirá en las formaciones políticas que se presenten. Los políticos ya se han acostumbrado en la Argentina que para acceder al poder hay que hablar de la gente, pero que una vez instalados en él, hay que dedicarse al Estado. El Estado es un país dentro del país en Argentina.

Así las cosas del contexto general, hay que decir que aumenta la posibilidad de que en poco tiempo más se confirme la candidatura a intendente capitalino del diputado Horacio Quiroga. No es un dato menor, porque hace a lo que se apuntó al principio de este comentario: escenario de fragmentación y no de polarización.

El factor Quiroga es el indicio de otro factor general: el de las divisiones partidarias. No se sabe si Quiroga irá con la UCR o con otra agrupación con nombre de fantasía. Sí se sabe que aspira a construir una coalición distinta a la que se propone construir Farizano. En esa coalición se arriman peronistas, gente del MPN, gente del PRO, y por supuesto, muchos radicales.

Los planes de UNE también deben tomarse en cuenta. UNE aspira a una coalición, pero con Mariano Mansilla como candidato a intendente en la capital. No hay otra posibilidad en el menú. El radicalismo que representa Farizano asume que es así, pero no puede decirlo, al menos no puede ahora. Farizano, que ha entrado de lleno en una etapa casi mística de construcción política, piensa y cree que hay una utopía realizable: la de la unión en pos de un objetivo razonable, que es, como siempre en Neuquén, destronar al MPN.

UNE es el mejor ejemplo de lo difusa que puede ser la política cuando se trata de combinar pragmatismo con ideologías. El partido de Fuentes-Mansilla se ha fortalecido tras las elecciones de la CTA, en lo que hace a la tranquilidad de comandar los sindicatos que representan no solo fuerza política, sino también financiamiento perpetuo. Pero al mismo tiempo, mantiene una tensión constante porque debe combatir al kirchnerismo sin que ese combate se torne en una guerra y ruptura de relaciones.

“No estamos a favor del kirchnerismo, pero no estamos en contra de los kirchneristas: los queremos de nuestro lado”, dicen, haciendo una estupenda síntesis pragmática. Lo mismo dicen del MPN. Consideran que el partido provincial es al que hay que vencer y destronar; pero al mismo tiempo convocan a sus mejores militantes y dirigentes a que se unan al “nuevo proyecto”, incluso sin desafiliarse.

UNE quiere construir poder, quiere manejar gobiernos, quiere administrar el Estado. Es lo que quieren todos, pero en este caso, hay una sinceridad casi brutal. La pregunta es: ¿cuánta flexibilidad podrá aportar a una coalición grande y necesariamente compartida, como la que pretende Farizano?

En realidad, lo que se percibe es que Farizano y Mansilla hablan el mismo lenguaje. Entre ellos no habría problemas. El problema es asignar el resto de las cuotas-parte de la sociedad anónima que quiere tomar el poder en 2011. El problema es si conviene o no meter en esa sociedad al PJK. Y el problema también es saber ahora si el kirchnerismo oficialista se volcará a la opción “coalición amplia” con la UCR y demás satélites minoritarios, o encarará directamente un camino todavía difuso en sus márgenes, con el sector oficialista del MPN.

¿Los Kirchner, respaldarán a Farizano, o a Sapag? En el peronismo, dicen que a ninguno de los dos, que respaldarán un candidato justicialista. En el radicalismo, quieren pensar que hay guiños favorables a Farizano. En el MPN, están seguros que se inclinarán por Sapag: así lo ha sugerido claramente quien enfrenta al actual gobernador en la interna, el actual presidente partidario, Jorge Sobisch.

Los Kirchner cruzan a Neuquén, y dividen tanto como a nivel nacional están acostumbrados. Esto se nota a cada momento. Así, cuando Sapag enfrenta la rebelión de los intendentes de la coalición, que piden más plata para poder pagar aumentos salariales y que se no se les incendien sus distritos, no hace más que confirmar que la única opción vigente en la política argentina es dividir al enemigo más que unir a la propia tropa.

Los intendentes peronistas kirchneristas no quieren ir a una reunión con Florencio Randazzo para pedir más coparticipación. “Es un tema que tiene que resolver el gobernador”, dicen. En cambio, el radical Farizano no tendría problemas en acompañar a Sapag. Farizano, a nivel nacional, es radical de pura cepa. Sólo adquiere su característica ambigua dentro del distrito que le importa. Más claro, imposible.

Hay un solo intendente en Neuquén que mantiene una llamativa autonomía, y es capaz de negociar con todos. Es Ramón Rioseco. Y es porque, llamativamente, tiene plata. Administra Cutral Co, el emblema de la desesperación sin salida de los ’90, y ha logrado fondos para sustentar su independencia política, mediante mil y un ardides de la picaresca criolla.

Mientras le dure, será una voz importante para el armado político neuquino. Hoy es un factor a tener en cuenta en el armado provincial de cualquier partido.

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