Recuperaron la caja fuerte robada a Jamad

La investigación por el robo de la caja fuerte con 100.000 pesos que perjudicó a Julio Jamad, dio ayer su primer paso, pero poco tuvo que ver con pesquisas policiales, allanamientos o intervenciones telefónicas.
Gracias al llamado de un transeúnte extrañado por un extraño elemento que estaba en la laguna del Bajo Giuliani, los agentes de la Seccional Tercera recuperaron la caja. La misma estaba, obviamente, vacía y semidestruida.

Fue a las 8 de la mañana de ayer, luego del llamado al 101, cuando los uniformados se trasladaron hacia el sur de la ciudad por la ruta 35. Llegaron a la laguna, se metieron sin vacilar y retiraron el pesado objeto, el cual estaba a unos siete metros de la orilla. Llamaron a sus colegas de la División Criminalística y ellos se encargaron de la única pesquisa que podría arrojar un poco de luz en la investigación, aunque finalmente no lo hizo.

Robo planeado.

El delito se registró entre la noche del 21 enero y las primeras horas de la madrugada del día siguiente. Durante un lapso de casi cinco horas, Julio Jamad estuvo en su brasería, pero mientras tanto su casa de la calle Centeno se encontraba sin moradores y sin mayor protección que una reja y una puerta (no tenía instalada un sistema de alarma). Primero cedió la reja y después la puerta.

Los intrusos tenían el dato del dinero y de dónde estaba guardado. Sabían los horarios de los moradores y -presumiblemente- fueron en un vehículo que nadie vio. Sin revolver ni llevarse otros objetos de valor, los delincuentes bajaron la caja fuerte de un tabique. Abrieron la cochera eléctrica desde el interior y desaparecieron. Ya en otro lugar, lograron abrirla con una amoladora, quizá pensando más en el dinero que en realizar una tarea sutil con la herramienta.

Sospechoso.

La causa recayó en manos de la Seccional Tercera y de la fiscal Alejandra Ongaro. Lo primero que hicieron los agentes fue revisar la casa atracada y levantar algunas huellas digitales un tanto borrosas. Un día después, luego de algunas "entrevistas", allanaron el lavadero y la vivienda de José Mario Jamad, sobrino de la víctima, pero el procedimiento fue en vano. El siguiente avance en la investigación fue recién ayer, gracias a un curioso y buen vecino.

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