¿Se recuperará este año la obra pública?

Con un gobierno nacional que prefirió denominar "sintonía fina" al ajuste, con los números provinciales en rojo, y una administración municipal que apostó casi todas las fichas a la compra de ómnibus y la municipalización de la recolección de la basura, el 2012 terminó con muchas más penas que glorias en materia de obra pública.
Incluso el abrupto descenso en la inversión estatal se hace más palpable si se tiene en cuenta que Bahía Blanca venía de varios años muy favorables en ese aspecto y que ninguno de los mayores proyectos destinados a modificar el perfil de la ciudad evidencian indicio alguno de realización.

Prácticamente el año que pasó no registró cortes de cintas, salvo las habilitaciones de algunas obras muy puntuales, como el asfalto en el bulevar Pilmayquén, desde la avenida 14 de Julio hasta el barrio de Prensa, junto a tres cuadras de Misioneros-Esmeralda, la primera etapa del Frente Marítimo y algunos complejos habitacionales.

A esto debe sumarse la iluminación de la avenida Fortaleza Protectora, desde Laudelino Cruz (Villa Miramar) hasta la rotonda del cementerio municipal y el asfalto en cuatro cuadras del bulevar de calle Paroissien, entre otras.

Todo hace prever que el 2013 será mejor y necesariamente deberá ser mejor ante el pobre saldo del 2012. También porque este es un año electoral, donde pueden llegar a cristalizarse obras como la repavimentación de la avenida Juan Manuel de Rosas (ex Indiada) y la iluminación de La Carrindanga (anunciadas en otro tiempo electoral) y las 400 cuadras de asfalto anuales prometidas por las autoridades de Alsina 65.

Sin embargo, no existe novedad alguna --ni político o funcionario dispuesto a emitir opinión favorable-- sobre la concreción de los cuatro mayores proyectos que requiere la ciudad: la autovía entre Grünbein y El Cholo; su similar entre Bahía Blanca y Pigüé por la ruta 33; el acueducto desde el río Colorado y la planta de reúso de los líquidos cloacales con fines industriales.

Una a una. Entre los anuncios realizados a nivel nacional que mayor impacto produjeron y donde poco y nada se ha hecho aparece la autovía de la ruta 33, un importante proyecto vial de cuatro carriles con isletas centrales y que ya en 2010 tenía un valor aproximado de 100 millones de pesos.

En 2011 se firmaron los acuerdos con cuatro consultoras para realizar los estudios destinados a diseñar el proyecto final, pero el tiempo pasó y esas evaluaciones, por falta de fondos, siguen detenidas en el tiempo.

Tales evaluaciones, que exigieron un desembolso aproximado de 9 millones de pesos, debieron haber sido concluidas a mediados de 2012, abarcando los 132 kilómetros del tramo vial elegido.

También el 2011 pareció ser el momento oportuno para que, luego de 40 años, uno de los proyectos más esperados por la ciudad, la unión de las rutas 3 Norte y 3 Sur tendría final feliz.

Sin embargo, la anunciada licitación de la autovía entre Grünbein y El Cholo, pasando por el paraje El Guanaco, sólo quedó en el plano de los anuncios y el proyecto aparece resumido a una maqueta que se exhibe en las dependencias locales de Vialidad Nacional.

Pese a todo, y en comparación con la autovía a Pigüé, esta nueva ruta de 10 kilómetros y varios puentes ya fue definida técnicamente y se encuentra en condiciones de ser licitada.

Mucho más incierto aún es el futuro del acueducto desde el río Colorado y, si bien pocos se animan a decirlo, el proyecto hoy por hoy está más muerto que vivo, sobre todo porque tímidamente las reservas del dique Paso de las Piedras se van recuperando y, salvo que el embalse caiga nuevamente en la crisis vivida en 2009, una eventual salida de la emergencia hídrica borrará el tema de la agenda oficial.

Además, pese a su importancia, en tiempos de vacas flacas ya no aparecen los que antes hablaban de partidas asignadas por Nación y Provincia y, en los despachos oficiales, todos parecen mirar para otro lado.

La obra, aunque no fue definida técnicamente, tendría un costo superior a 1.000 millones de pesos y apunta a solucionar la demanda de agua potable de Bahía Blanca durante los próximos 20 años, como mínimo.

A comienzos de diciembre pasado el gobernador Daniel Scioli y el ministro de la Producción, Cristian Breitenstein, interiorizaron en Brasil a empresarios de ese país para que inviertan en el proyecto, aunque no hubo más noticias al respecto.

Donde quizás sí exista una pequeña luz de esperanza a mediano plazo es en torno a la planta de reúso de líquidos cloacales, que tendrá por objeto alimentar con agua depurada a las grandes industrias.

El último paso para una obra que ya cuenta con proyecto técnico fue la firma de un acta compromiso entre ABSA y las petroquímicas para que éstas consuman el agua producida.

Si bien resta saber de dónde obtendrá ABSA o la Provincia los 70 millones de dólares que costaría la planta, al tener asegurado el comprador de lo producido, la obtención de créditos para su realización no sería algo imposible, sobre todo porque el recupero mediante el cobro a las industrias ya fue acordado.

El aeropuerto,

el autódromo,

pavimento y más

También el 2012 pasó sin novedad alguna acerca de la repavimentación de la pista principal de Espora, una obra de más de 80 millones de pesos ya licitada.

A nivel provincial la mayor obra detenida es la del autódromo de Aldea Romana, aunque la falta de fondos también detuvo o impidió el inicio de numerosas obras escolares y la piscina comunitaria del Parque de Mayo, mientras que la continuidad del Frente Marítimo dependerá de futuros aportes obtenidos por el Consorcio de Gestión del Puerto entre las empresas del área industrial.

La crisis de recursos también afectó a la empresa ABSA, que dispuso no realizar la batería de pozos restante en Cabildo, aunque continuó con su plan de renovación de cañerías en el macrocentro.

En el plano municipal, ya reconstruido el servicio de ómnibus, la comuna apunta a sumar más pavimento, al tiempo que la continuidad de la semipeatonal en el eje Alsina-O'Higgins parece que quedará para otros años, salvo que se acepte la iniciativa de un privado que propuso financiarla.

Deberán seguir esperando tiempos mejores la apertura de calle Belgrano, en dirección a la Estación Sud, mientras que el asfalto en Esmeralda seguramente será realidad en un año electoral.

Si bien las obras cloacales con fondos provinciales y nacionales siguen muy demoradas, para este año se presupuestaron intervenciones municipales en los barrios Stella Maris, Noroeste, Villa Floresta, Luján, 5 de Abril, Villa Esperanza, Boulevard Juan B. Justo y Parque del Sol, así como ampliación de la red de agua potable en otros sectores de la periferia.

Incluso se realizará el colector cloacal Grünbein que beneficiará a los barrios San Miguel, Villa Gloria, Grünbein, 17 de Mayo, San Vicente, Viajantes del Sur, Villa Buenos Aires, Villa Cerrito, 12 de Octubre, Oasis y en 1.344 viviendas del Plan Federal.

Viviendas que no avanzan

También es de esperar que la Nación aporte, de una vez por todas, los fondos necesarios para finalizar las 1.955 unidades habitacionales detenidas en el marco del Plan Federal, por cuanto el tiempo pasa y los anuncios sobre una inminente reanudación de las tareas se repiten sin su necesario correlato en la realidad, lo que termina irritando aún más a los adjudicatarios que esperan por su vivienda.

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