Está al sudoeste de la ciudad en el club municipal. Estuvo abandonado durante casi una década y la nueva comisión del sindicato elaboró un plan para rehabilitarlo. Por estas 9 hectáreas, con playas en la costa del ríoAtuel, pasaron generaciones de veraneantes.
Motorizado por el cambio de gestión después de 20 años, el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de General Alvear (Soemga) encaró la recuperación del balneario municipal en la zona de la Enramada.
Uno de los pocos predios con playas amplias y fácilmente accesibles que dan a la costa del río Atuel, se ubica en el sector sudoeste de la ciudad, con ingreso entre la calle prolongación Sargento Medina y avenida San Juan, detrás del polideportivo municipal.
El club cuenta con nueve hectáreas de terreno y supo ser uno de los principales espacios de recreación estival durante muchos años, hasta que cayó en un período de abandono durante la última década y sus instalaciones se fueron deteriorando con rapidez.
Cedido por 99 años en comodato al sindicato por ordenanza del Concejo Deliberante en 1996, el club municipal abrió sus puertas poco después y se convirtió en una gran atracción que remplazó a la vieja "Enramada El Pollo", ubicada inmediatamente al lado, otro de los espacios veraniegos por excelencia para muchas generaciones de alvearenses que pasaron su infancia en el río.
De gestión privada, la antigua Enramada comenzó su período de declive algunos años antes y hoy es poco lo que queda de sus viejas instalaciones, salvo un tupido bosque y los restos de algunas mesas de cemento, mientras que en el balneario de los municipales, el exiguo mantenimiento del verde y la falta de riego ocasionaron que se secaran muchos forestales de gran tamaño que, al caer con las tormentas de los distintos años, fueron provocando daños cada vez peores en las instalaciones, destrozando mesas y bancos de hormigón, muchas de las churrasqueras y arrastrando consigo el cableado eléctrico.
En pocos años, la descuidada infraestructura quedó oculta por yuyos y arbustos de más dos metros de altura. La basura se acumuló a la vera el río y las familias dejaron de concurrir, optando por otros espacios de veraneo.
"Cuando llegamos y vimos cómo estaba nos deprimió mucho, pero elaboramos un plan de trabajo con los afiliados y ya está en franca recuperación", cuentan los flamantes secretarios Darío Olguín y Pablo Ambrosini, general y adjunto respectivamente, que encabezan la lista que asumió en el Soemga el 15 de octubre en remplazo de Juan Carlo Conrad, quien estuvo al frente del gremio desde 1991.
"Es uno de los mejores predios que hay en todo Alvear y es una locura que no se aproveche incluso como atractivo turístico", señaló Ambrosini.
En pocas semanas y con los planos en la mano se decidió pasar a la práctica y, junto con algunas decenas de afiliados y el apoyo de maquinaria de la comuna, se llevó a cabo el primer operativo de limpieza durante un fin de semana, lo que cambió el panorama en un cien por ciento.
Ya se iniciaron las obras para llevar el tendido de agua potable a todo el balneario y comenzaron a reacondicionar los amplios sanitarios, el salón de la cantina que se construyó hace algunos años y nunca se utilizó, y los accesos para el público, con la apertura de dos nuevas calles en el interior del predio.
También realizaron una tala de forestales secos y se comenzó a trabajar con la cooperativa eléctrica Cecsagal en la instalación del nuevo sistema eléctrico para iluminar cada sector, e incluso hay otros gremios que ya se mostraron interesados en acordar con los municipales para que sus afiliados tengan libre acceso al balneario.
"Todavía es prematuro porque hay que terminar de levantar el club, pero ya hay conversaciones encaminadas", se esperanzó Olguín.
Asimismo, aseguraron que planean mantener el espíritu del río y cobrar una entrada popular para que nadie se quede afuera. "Calculamos que va a rondar los 5 pesos, no más que eso porque esto debe ser un beneficio para el pueblo, más allá del sindicato", coincidieron los dirigentes.
Una vez que culminen los trabajos de reacondicionamiento, la intención es concesionar las instalaciones a un tercero a cambio de un porcentaje, en principio por la temporada estival pero, una vez que todo esté en funcionamiento, durante todo el año.
"Se hace todo a pulmón y casi sin recursos, pero la gente está muy entusiasmada y lo siente como algo propio", dice Ambrosini.
Actualmente, el club municipal presenta una playa limpia, espacios verdes recuperados y las pocas churrasqueras que quedaron en pie, sanas y reparadas. "Vamos a agregar muchas más", prometen.
También hay dos hornos de ladrillo para asar lechones completos y empanadas; un quincho con techo de chapa de grandes dimensiones que también permite guarecer varios vehículos en caso de piedra y un pequeño salón que se reacondicionará para eventos familiares.
"Todavía queda mucho por hacer pero hoy es la propia gente la que nos insiste y propone mejoras. Al principio hubo que convencerlos, pero ahora hay que seguirles el ritmo y no es fácil", dicen entre risas.
Aunque todavía no pueden confirmar la fecha exacta de reapertura, aseguran que luego de seis veranos, el club municipal volverá a recibir a miles de familias como antaño y se agregará como uno de los sitios privilegiados
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