Más de 30 recuperadores que operan en la Planta de Reciclado del colapsado basural denunciaron que, como consecuencia de las obras de acondicionamiento y mejoras de infraestructura que se llevan a cabo en el sector, fueron obligados a continuar con sus labores “a la intemperie” y “sin ningún tipo de resguardo” ya que las empresas a cargo de los trabajos no cumplieron con el compromiso de reubicarlos en forma temporaria en un espacio alternativo.
También advirtieron que durante el desmontaje de las estructuras, dos cintas elevadoras resultaron con severos daños. Y admitieron que temen que una vez concluida la actividad de las firmas comerciales, el próximo paso sea la “privatización”. A raíz de las serias deficiencias que presentaba la planta de reciclado y separación de residuos sólidos urbanos inaugurada en 2006, durante el último tramo del 2011, el intendente Pulti y el secretario de Ambiente de la Nación, Juan José Mussi, firmaron un contrato de 5, 8 millones de pesos con las empresas Desarrollos Industriales SA (Deisa) y Menara Construcciones SA para que se ocuparan de adecuar las deficientes instalaciones en las que trabajan más de 30 personas. En tanto, si bien en aquella oportunidad los recuperadores celebraron la decisión, en las últimas horas advirtieron que fueron desplazados por las firmas responsables de la obra y expresaron su “temor” de que una vez concluidos los trabajos, el próximo paso sea la “privatización”. VOLVER A TRABAJAR A LA INTEMPERIE En diálogo con 0223.com.ar, Sebastián Massa, integrante de la cooperativa de recicladores CURA, afirmó este jueves, como consecuencia del avance la obra, los 34 operarios debieron volver a realizar sus tareas a la intemperie y sin ningún tipo de resguardo. “Nosotros entramos a trabajar a la planta el 22 de junio de 2009 pero a los veinte días las máquinas, que son de nuestra propiedad, comenzaron a romperse. Como el municipio siempre estuvo ausente, juntamos un dinero y contratamos a gente entendida para que se ocupara de repararlas. Conseguimos un subsidio para poder adquirir herramientas y motores de gran capacidad aunque, gracias a la burocracia del municipio, recién tuvimos todo esto después de seis meses”, recordó. En ese orden, agregó que “hace ocho meses se hizo un cambio general de motores”, tras lo cual “el municipio puso a una persona para que nos diera una mano”. “Es decir, durante diez meses trabajamos a los ‘ponchazos’ pero trabajamos”, resumió. Sin embargo, aseguró que desde que las firmas Deisa -a cargo de las reformas edilicias y de la instalación de equipamiento- y Menara -responsable de la obra civil- iniciaron su actividad en el sector, “todo comenzó a complicarse de nuevo”. “La idea era que primero construyeran las oficinas y luego nosotros debíamos salir del sector de la planta en el que están las maquinarias para que ellos pudieran seguir. Por eso le planteamos al municipio que necesitábamos un playón para colocar las máquinas, que se hicieran cargo del montaje y desmontaje y que también nos garantizaran la continuidad laboral porque hay muchos de nosotros que no están en condiciones de volver al basural. Lamentablemente, nada de eso se cumplió, la empresa terminó la primera parte de la obra y enseguida nos pidieron que trabajáramos a la intemperie”, contó. Tras aclarar que están en “de acuerdo con que se mejore la planta” porque ello conlleva a una “mejora de las condiciones de salubridad e higiene y más seguridad”, el reciclador insistió en la necesidad de que “se mantengan nuestras fuentes de trabajo”. “Cuando llueve torrencialmente no se puede trabajar y nosotros siempre estamos al día: si no trabajamos, no llevamos nada a nuestras casas”, reflejó. Frente a ello, dijo Massa, “nos negamos en reiteradas oportunidades” hasta que finalmente, este miércoles, las empresas “nos sacaron todo de mala manera y nos rompieron dos cintas de elevación; o sea, descuartizaron parte de nuestro capital”. Por lo pronto, indicó, “ya hicimos el reclamo ante el ENOSUR, porque consideramos que son ellos los que se tienen que responsables de los arreglos”. TEMOR A UNA POSIBLE PRIVATIZACIÓN Por otra parte, Sebastián Massa también manifestó que entre los recicladores que operan en el sector existe el “temor” de que una vez concluida la obra, “se comience con un proceso de privatización” y ellos terminen “afuera” del proyecto. “Cuando Pulti asumió, el funcionario que en aquel entonces estaba a cargo del área de medio ambiente, Eduardo Bruzzeta, metió una empresa en la planta y casi nos quedamos sin nada. Inclusive, lo denunciamos en el Concejo Deliberante y se logró que lo sacaran de su cargo”, rememoró. En esa línea, aseveró: “No vamos a permitir que pase lo mismo y estaremos alertas a lo que ocurra en los próximos meses porque esa es nuestra fuente de trabajo y estamos dispuestos a defenderla hasta las últimas consecuencias”.



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