La vida sola corrige, sostiene el cantautor uruguayo Jorge Drexler: “No tengo muchas verdades/ prefiero no dar consejos/ cada cual por su camino/ que igual va a aprender de viejo”, detalla.
Pero aprender no es para todo el mundo: los necios no aprenden jamás (se niegan), y nos conducen a situaciones complejas e innecesarias. Gustavo Arnaldo Pulti ha dedicado toda su vida adulta a la política. Y si algo aprendió es a ser cortesano, genuflexo, siempre listo a soportar humillaciones y vejámenes si es menester, para permanecer en ese extraño lugar en el que el cree que habita el poder. Siente por los de abajo el odio típico del mayordomo que, detestando al patrón, descarga su ira sobre el personal de la casa a su cargo.
Sólo así se comprende que a diario ignore palmariamente los reclamos de la sociedad por otorgarle algo que parezca o sea efectivamente una política de seguridad. Una muerte infausta sacudió la piel de los marplatenses en Navidad. Sofía, de 17 años, cayó bajo una bala en una trifulca innoble; el 31 de diciembre, el 2011cerró con la muerte de Walter Zapata, chef de Ramona Chiquilín. En estas horas, los vecinos del barrio La Perla impulsan el “alarmazo”: hacer sonar entre las 21.15 y 21.20 de todos los días las alarmas de sus casas, en franca exposición de fastidio y hartazgo.
Y van por más. No creen en los anuncios cotidianos, esos que buscan que nos creamos que la inseguridad está siendo combatida porque hay actos públicos en los que se anuncian patrulleros, que luego no tienen combustible para circular; o cámaras de seguridad que no se instalan, o personal en servicio que no está en ninguna parte, salvo en los alrededores del Hermitage.
En una demostración indicativa de que el fastidio escala cumbres altas, y de que la borrasca está a la vista, distintos actores sociales y grupos organizados en la ciudad salieron a reprobar la ordenanza que buscaba tarifar el espacio público. La movida en los medios, vía Facebook, impactó y mucho, ya que el propio Pulti, factótum de la ordenanza, ordenó retirarla. Le hizo poner la cara al mismo funcionario al que había felicitado por la defensa de esta norma ya fenecida: Adrián Alveolite, acompañado por el silencio de Ariel Ciano, señaló que la ordenanza se vetaba por “la poca claridad de la norma cuestionada”. Si es así, los que están poco claros son los mismos concejales que reportan al Ejecutivo, que la votaron con su propio peso específico en un Concejo Deliberante que dominan totalmente.
Esa ausencia de claridad atraviesa la gestión: todo es subterráneo, raro. Como ejemplo, el brusco cambio de la compensación urbana del proyecto de la constructora Maral en Playa Chica, que pasó de 600.000 dólares a 2.300.000. ¿Qué lo justifica? Nadie lo sabe, nadie lo explica.
Es un dato de la realidad que Pulti utiliza todos los recursos a su disposición para crear un relato ficcionante que envuelva a la población. Quizá se crea una suerte de Kim Jong-Il vernáculo: si los coreanos comen pasto y le echan la culpa a los Estados Unidos ¿por qué Pulti no va a intentar hacernos creer que el Dakar dejó en nuestra ciudad entre 45 y 60 millones de dólares?
El “alarmazo” y otras manifestaciones ya están haciendo sonar las trompetas del fastidio ante tanta mentira y relato ficcional.



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