Recuerdan vigencia de alerta por marea roja

Recomiendan evitar la ingesta de moluscos bivalvos como mejillones, cholgas, vieiras y almejas, entre otros, sin certificación sanitaria.
Desde la Dirección de Pesca Continental del Ministerio de la Producción, se recomendó evitar la ingesta de moluscos bivalvos como mejillones, cholgas, vieiras y almejas, entre otros, sin certificación sanitaria de origen o de procedencia incierta.

La Subsecretaría de Pesca y Actividades Portuarias, a través de la Dirección de Pesca Continental, dependiente del Ministerio de la Producción, recordó a la población en general que se encuentra vigente la alerta por marea roja, a partir de lo cual se recomienda evitar el consumo de mariscos cuya procedencia no sea certificada, o que no posea el protocolo de libre de marea roja.

Es por eso que, desde esta Subsecretaría, se recuerda que la toxina paralizante causante de la marea roja, no se degrada con la cocción o el empleo de limón, etc., con lo cual, la ingesta de moluscos contaminados puede producir la muerte.

En ese sentido, se recomienda a la población abstenerse de consumir moluscos bivalvos que no fueron recolectados en la zona apta para recolección y consumo de dichos moluscos.

Sobre Marea Roja

El mar está habitado por plantas microscópicas de formas, tamaños y colores diversos que son arrastradas pasivamente por las corrientes y que reciben el nombre genérico de fitoplancton. Estos organismos crecen y se reproducen muy rápidamente cuando la luz, la temperatura, la salinidad y ciertos nutrientes en el agua de mar se encuentran en proporciones adecuadas. Este período de rápido crecimiento se denomina “florecimiento” y durante el mismo, el número de organismos puede aumentar hasta el punto de producir un cambio notorio en la coloración de la superficie del mar. A los florecimientos fitoplanctónicos, que se acompañan de un cambio en la coloración del mar, se los conoce vulgarmente con el nombre de “Marea Roja”. Durante estos “florecimientos” determinadas especies del fitoplancton crecen a velocidades mucho mayores que el resto. Su número aumenta en forma dramática y se convierte en el componente casi exclusivo del fitoplancton y, por lo tanto, en la fuente principal de alimento de aquellos animales que los ingieren en forma directa.

La mayoría de estas especies no producen toxinas. Sin embargo, un número muy reducido de ellas (especialmente los dinoflagelados) las producen en extremo peligrosas para el hombre (cien veces más potentes que la estricnina). Los únicos animales afectados en forma directa por estas plantas tóxicas, son aquellos que toman su alimento filtrando agua de mar.

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