Teniendo en cuenta que el invierno es la época en la que habitualmente se elaboran alimentos con carne porcina (bondiola, chorizos, jamones crudos, salamines, entre otras), desde el Departamento Provincial de Zoonosis de Chubut, se recordaron las medidas de prevención para evitar el contagio de la Triquinosis, destacando la importancia que se consuma la carne sellada por las inspecciones veterinarias de los municipios y que los productores no se confíen y siempre analicen una muestra de los cerdos de su propia chacra
Asimismo, Mossello destacó que “la prevención es muy fácil, porque es simplemente analizar esa carne que se va a consumir”, detallando que “en cuestión de media hora se hace una digestión enzimática, que tiene la misma metodología que la digestión en un organismo vivo, con pepsina y con ácido clorhídrico, y se detecta si en esa carne está la larva. Si la larva está presente se decomisa, no se puede consumir, y sino se da por bueno el producto”.
En este sentido, la funcionaria provincial recordó que los análisis se pueden realizar “en todos los municipios, en la Dirección Provincial de Bromatología y en algunas veterinarias particulares, donde el análisis tiene un costo muy bajo”.
CONSECUENCIAS
“Una vez que uno consume la larva y esta ingresa al sistema digestivo, esa larva pasa a la corriente sanguínea y busca un músculo en el cual encapsularse”, indicó la jefa del Departamento Provincial de Zoonosis, agregando que “depende del músculo que sea, es la gravedad de la enfermedad”, pues “si la larva se coloca en un músculo, con el correr del tiempo ese músculo va a tener una discapacidad, y hay que recordar que tenemos músculos que tienen funciones muy importantes como son el diafragma y el músculo del corazón, por lo que si la localización fuese en esos músculos la enfermedad sería de carácter grave”.
Además, la funcionaria provincial enfatizó que la Triquinosis es una enfermedad “incurable”, por lo que “una vez que contraes esta enfermedad la larva se localiza en el músculo de por vida, no tiene vuelta atrás”.
Por otra parte, Mossello explicó que “los derivados de cerdo que se consumen a lo largo de todo el año en nuestra provincia y en la mayoría de las provincias argentinas son los lechones, que se someten a una cocción y generalmente se consumen antes que tengan la posibilidad de contagiarse de triquinosis, pero esta es una época en la que la gente realiza facturas caseras, chorizos, jamones, y por eso hacemos hincapié en que por el modo en que se consume la carne esta es la época más problemática”.
“En verano uno no puede hacer facturas, porque hay que hacer salazón, hay que dejarlo secar al aire y por las moscas no se pueden hacer este tipo de productos, pero en el invierno es una costumbre muy arraigada en nuestra zona en la gente de campo”, precisó.
“Las medidas de prevención que tiene que tener el consumidor de carne porcina son siempre consumir carne que esté inspeccionada por un veterinario, es decir que tenga el sello de la Inspección Veterinaria”, comentó, destacando que “toda la carne porcina que sale de un frigorífico tiene que tener previo análisis de trichinellosis”, pues “eso es lo que le da la confianza al producto”.
Por eso “decimos que siempre hay que analizar al cerdo y aconsejamos analizar hasta los lechones, porque puede ser que el productor no llegue a término en la edad de lechón mamón y tenga que venderlo con el peso de un lechón, pero con 6, 7 meses y habiendo consumido alimentos, entonces siempre hay que analizar una carne de origen porcino”, enfatizó.
En este sentido, desde la Secretaría de Salud del Chubut se recomienda que los consumidores “consuman carne que esté sellada e inspeccionada por las inspecciones veterinarias de los municipios” y que “siempre lleven a analizar una muestra de los cerdos de su propia chacra”.
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