En la recta final en España, temor por el ajuste inevitable

Los votantes no se hacen ilusiones ante el sombrío panorama

MADRID.- "Gane quien gane, igual perderemos", reza el cartel. Símbolo de una España en crisis, esa pancarta garabateada con marcador rojo en cartón, apoyada en la entrada de un minúsculo comercio de venta de churros, resume lo que queda de la esperanza de todo un pueblo cuando faltan sólo tres días para las elecciones que deben darle al país un nuevo gobierno.

"Los políticos no tienen vergüenza. ¿Con qué cara Rajoy y Rubalcaba pueden prometer que nos devolverán la felicidad si, gane quien, gane los mercados tendrán la última palabra, como la tienen desde hace cuatro años?", dice Julio Laprida, propietario, mozo y encargado de limpieza del negocio, después de que la crisis lo obligó a despedir a sus dos empleados.

Como Laprida, los 35,7 millones de inscriptos para las elecciones parlamentarias anticipadas del domingo se preguntan cómo hacer para mantener un mínimo de ilusión democrática e ir a votar.

Caminar al azar por una calle cualquiera de la ciudad alcanza para comprender esa desazón. En la Gran Vía o en la Puerta del Sol, en el corazón de Madrid, por ejemplo, decenas de locales cerraron y centenares de propiedades horizontales están en venta desde hace meses.

Ese rápido sobrevuelo permite comprender la dimensión de la crisis y el impacto que tuvo la recesión sobre el empleo: España tiene el récord de desocupación de la Unión Europea (UE), con 4,3 millones de personas sin trabajo. Esa cifra representa el 21,5% de la población activa. Uno de cada cinco españoles no tiene empleo.

"En los últimos seis meses despedimos a tres de las cinco empleadas que trabajaban para nosotros. La actividad se ha reducido en forma tan brutal que no sé hasta cuándo seguiremos abiertos", confiesa Maribel Salinas, responsable de una boutique de ropa de confección en Calle del Carmen. "Lo más duro es que los que pierden su trabajo son generalmente los jóvenes. Y que uno sabe bien que los estamos condenando a un paro por tiempo indefinido", precisa.

Para todo el país, la desocupación es un drama, pero para los jóvenes es un flagelo: uno de cada dos menores de 30 años no tiene empleo.

Tras ocho años de gobierno socialista y en momentos en que el país atraviesa una de las peores crisis económicas de su historia, el principal representante de la oposición, el Partido Popular (PP), dirigido por Mariano Rajoy, es el gran favorito de esta consulta electoral. Su principal adversario es el candidato del socialismo (PSOE), Alfredo Pérez Rubalcaba. En realidad, más que el nombre del futuro presidente del gobierno, la única incógnita de estas elecciones es la verdadera amplitud que tendrá la victoria de la derecha.

Campaña

En el marco actual de congoja y desazón, las cuestiones socioeconómicas son el tema casi exclusivo de la campaña. Pero las promesas son una cosa y la realidad es otra. Y esa realidad, traducida en cifras, permite preguntarse cómo hará el futuro gobierno, sea quien sea, para sacar a este país de la espiral de estancamiento en la que se encuentra -con un crecimiento nulo en el tercer trimestre-, reducir en forma drástica su déficit, que llega a 6,7% del PBI, y sobre todo el desempleo récord.

La situación es tan difícil que ninguno de los dos candidatos se animó hasta ahora a decir la verdad sobre el estado real de la economía y, en particular, sobre el nivel de endeudamiento al que se ha llegado.

Rubalcaba anunció nuevos impuestos a las grandes fortunas y los bancos para financiar planes de empleo, y hasta una moratoria en los planes de ajuste. Incluso mencionó de pasada una reorganización del ejército para reducir el presupuesto.Rajoy prometió rebajas de impuestos a pequeñas y medianas empresas que fomenten la contratación a partir de enero. El líder del PP dice que no recortará gastos de salud, educación o servicios sociales. Esos rubros representan el 75% del presupuesto. ¿Cómo hará el futuro líder para obtener los 25.000 millones de euros necesarios para cumplir con la obligación impuesta por la UE de reducir el déficit actual (6,7%) a 4,4% del PBI en 2012?

"Aunque no lo digan, la primera mitad de 2012 será muy difícil, pues el gobierno deberá hacer recortes brutales. Serán los meses más difíciles desde el comienzo de la crisis internacional", advierte Pablo Vázquez, director de Fedea.

El año que viene, España deberá salir al mercado de capitales para captar 330.000 millones de euros. De ese total, el Estado necesita cerca de 210.000 millones para pagar los vencimientos de la deuda. Los otros 120.000 tiene que devolverlos a los bancos en 2012, refinanciándolos. Esa suma equivale al 32% del PBI. Esto quiere decir que una tercera parte de la riqueza producida será destinada a pagar la deuda. Una deuda que, naturalmente, seguirá creciendo.

"Cuando cada día hay que captar 900 millones de euros en los mercados, hablar de soberanía es una ilusión porque quien paga manda", afirmó ayer el diario El Mundo."

"¿Felicidad? ¡Hágame usted el favor! Esto es una historia de nunca acabar. Cada vez estaremos más asfixiados", se queja Laprida.

¿Acaso se sentiría mejor si le dijeran que la crisis de la deuda golpea a 12 de los 17 países de la zona euro?

"¡Magro consuelo, señora! Mal de muchos, consuelo de tontos. Lo único que queremos los españoles -asegura- es recuperar nuestra dignidad.".

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