Con una frase, el edil Roberto Ávila, resumió la decisión adoptada por el Intendente Domingo Amaya en relación a una ordenanza, iniciativa del referente del PRO, y que fuera votada de forma unánime por el Concejo Deliberante capitalino.
"El intendente vetó a los celíacos de la Ciudad", esa fue la consideración del opositor ante el veto impuesto por el jefe comunal a la norma donde se dejó establecido que todos los bares y restaurantes tendrían al menos dos menús libre de gluten que sean aptos para celiacos, con el objeto de integrar a las personas que padecen de esta afección para no ser discriminados a la hora de tener que ingerir alimentos fuera de su hogar.
Al respecto, Ávila sostuvo que lo accionado por Amaya "devela la escasa voluntad política que tiene para encarar asuntos que realmente sean innovadores y trascendentes y por sobre todo con un enorme contenido de inclusión social".
Entre las razones expuestas para argumentar el veto, se adujo, según el concejal, la problemática de la contaminación de las comidas sin gluten y la operatividad y estructura que estos establecimientos deben tener para ofrecer los respectivos menús, ajustándose a las normas vigentes en materia de salud y calidad de los alimentos.
Sin embargo, de acuerdo a lo indicado por el macrista, la facultad de reglamentar la ordenanza, le permitía al municipio determinar los modos, los tiempos y las formas de llevar a cabo el objetivo de la normativa.
"Un ejemplo de ello, seria la posibilidad de que los empresarios gastronómicos tercericen la elaboración de esos alimentos, y los reserven envasados y en frio hasta que un celiaco los reclame", fundamentó Ávila. En esta línea, adujo que "pareciera que ser de la oposición sea mala palabra, ya es la segunda ordenanza que me vetan y que salieron votados por unanimidad en este Concejo", aseveró, en relación a otro proyecto que determinaba la creación de un 0-800 para la atención turística en el radio capitalino.


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