Por María Laura Avignolo.Los conservadores advierten que Francia “está en peligro” por los ajustes y subas de impuestos anunciados por el presidente. Los que lo votaron dicen que el plan no es suficientemente socialista.
Un día después del anuncio, sólo los líderes socialistas apoyan ampliamente el anuncio presidencial de pagar 20.000 millones de euros de impuestos para conseguir un margen de maniobra a Francia que le permita escapar de su alto endeudamiento y que su déficit público baje del actual 4,5% del PBI al 3% en 2013.
Martine Aubry, que se va de su cargo de secretaria general del socialismo, dijo que Hollande hizo “un discurso de verdad y un mensaje de esperanza. Habrá justicia y al final de los esfuerzos, habrá suceso y progreso”.
Es la opinión contraria a Jean François Cope, quien está buscando ser presidente de la UMP del ex presidente Nicolas Sarkozy y líder de la oposición conservadora. Denunció que “ Hollande está engañando gravemente a los franceses.
Yo estoy inquieto por Francia. No entendí nada de cómo reconstruir el país”, dijo en RTL. “El presidente nos anuncia que el cambio no será antes de 2014. Yo fui ministro de presupuesto durante tres años y recuerdo una lección. La reducción de déficit comienza con la baja del gasto público, no por el alza masiva de impuestos”, enfatizó.
El ex primer ministro conservador François Fillon señaló a su vez que los anuncios del presidente “no están a la medida del desafío”. Agregó que “el cambio era ahora”, pero finalmente “será en dos años y no será un cambio”, parafraseando el eslogan de campaña del ahora mandatario.
En el polo opuesto, el ex socialista Mélenchon, del Frente de Izquierda, quien votó en la segunda vuelta de las elecciones a Hollande, afirmó que no pone en cuestión “la buena voluntad de François Hollande”, pero denunció que el plan anunciado no es más que “un bricolage ”. “El no habla más con la izquierda que lo molesta. Estoy muy decepcionado con esto”, aclaró.
Para Marine le Pen, la nueva líder del Frente Nacional, “los franceses no tienen derecho a algunas mediditas venidas del aire Mitterrand”, en referencia al ex presidente socialista.
Las clases medias no están más felices.
“Yo apenas tengo un salario de 3.000 euros y debo pagar 2.000 de impuestos anuales. Es demasiado duro para nosotros, la clase media. No creo que funcione aplicar un tributo a los más ricos de un 75 por ciento. Sólo vamos a conseguir que se vayan del país y no generen empleos. Yo no creo que dure solo dos años este impuesto. Siempre estas cosas llegan para quedarse”, opinó Danielle Dupuy, una vendedora que votó a Hollande en las elecciones de mayo.
El presidente francés anunció una serie de medidas para enfrentar la crisis, que prevé un ajuste de 30.000 millones de euros en los próximos dos años. Aunque todavía se espera la letra chica del programa, está claro que todos los franceses deberán hacer “sacrificios”, como el propio Hollande admitió en su discurso por TV.
Mientras en Francia el gobierno recibía críticas y apoyos, desde Bruselas, la Comisión Europea elogió los recortes y reformas impulsados por el gobierno socialista francés, y lo llamó a concretar esos anuncios.
“Saludamos el compromiso muy firme de Francia en materia presupuestaria y la confirmación sin ambigüedades de la intención del gobierno de situar el déficit por debajo del 3% del PBI el año que viene, tal y como ha acordado con sus socios europeos”, declaró el vocero Asuntos Económicos, Simon O’Connor. “Este objetivo no es un fin en sí mismo, sino un paso esencial para sanear de forma sostenible las cuentas públicas y reducir la deuda pública”, agregó.




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