El recorte de subsidios también asoma en la presión a petroleras

Por Alcadio Oña

El Gobierno acaba de denunciar a cinco petroleras por presunta cartelización en la venta de gasoil al transporte público de pasajeros. Llanamente, que a través de una acción coordinada les cobran un precio mayor al de los surtidores .

La investigación estará en manos de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), un organismo oficial en los hechos manejado por el vicepresidente, Humberto Guardia Mendon ç a. Abogado y hombre de Guillermo Moreno, en su foja de antecedentes laborales Mendon ç a se jacta de ser “ el funcionario que mayor cuantía de multas ha firmado por violación a la Ley de Defensa de la Competencia en la Argentina”. “Por valor de 618 millones de pesos”, agrega en el sitio de la CNDC.

Esta por verse si en este caso llega a tanto. O son acertadas algunas de las especulaciones que ha alumbrado la denuncia.

Una, pariente de las teorías conspirativas que tanto aprecia el kirchnerismo, dice que la medida apunta directo a un par de petroleras. A YPF, que, contra el interés del Gobierno, a fines del año pasado transfirió utilidades por una millonada de dólares a la casa matriz de Repsol, en España: justo cuando Moreno estaba empeñado en frenar la salida de divisas.

La fuerte réplica de YPF, seguida de una igualmente dura del vicepresidente Boudou, sería otra prueba sobre el ocaso del idilio de la Casa Rosada con el grupo Eskenazi, hoy propietario del 25 % de la compañía y a cargo del control operativo. Pero, se sabe, en cuestiones como esta nunca digas nunca .

Otra interpretación toca a Shell, cuyo titular, Juan José Aranguren, más de una vez se animó a enfrentar al kirchnerismo. Fue abonada por las propias declaraciones del ministro Julio De Vido: llamó a Aranguren “un sistemático opositor a todas las políticas del Gobierno”. Para los estándares oficiales, un enemigo.

Puede que ambas visiones tengan algo de cierto. Pero existe una adicional, evidente: que se presiona a las petroleras para que bajen el precio del gasoil.

Y va atada a plata del Estado, no de los transportistas .

Desde hace años y como parte del sistema de tarifas cuasi congeladas, el gasoil que las petroleras le venden a los colectiveros está subsidiado. Es obvio que si el precio baja, en la misma proporción baja el gasto público. Mirada así, la movida entra de lleno en el operativo que procura recomponer la caja del poder político .

El último dato sobre el costo del subsidio data de 2008: a partir de entonces, dejó de ser contabilizado como gasto, para pasar a la categoría de crédito fiscal. O sea, las petroleras ya no eran compensadas con fondos directos, sino a través de un descuento en el pago de impuestos. Pero luego hubo otro giro, y hoy la plata del Estado va directo a las empresas de transporte, que son las que compran así el gasoil.

Y no está en juego una cifra menor. En 2008, habían sido $ 2.000 millones, equivalentes, ese año, a la mitad de todo el presupuesto del Ministerio de Salud . Nada probable, seguro que con el aumento vertical del precio del petróleo ahora el número resulta significativamente mayor.

También vale una sospecha extra. Que la denuncia intenta correr el foco puesto en el Gobierno, para el momento cuando recorte los subsidios a las tarifas de los colectivos y, concretamente, las aumente. Por esa vía, además, reducirá en gran medida o eliminará la compensación a las petroleras.

La operación sería semejante al relato que asimila las quitas en luz, gas y agua al “redireccionamieno” de las subvenciones y a una “redistribución de ingresos”. Se trata, en verdad, de un ajuste con todas las de la ley , que redireccionará o redistribuirá ingresos de los usuarios a favor del Estado.

Forzado por el ostensible deterioro de las cuentas fiscales, el Gobierno reparó, tardíamente, en que la factura se había vuelto insoportable. Entre 2005 y el año pasado, los llamados “subsidios económicos” saltaron de $ 3.478 millones a una montaña que suma alrededor de $ 80.000 millones . Nada menos que un 2.200 %.

La energía representa más del 60 % de ese paquete, con importaciones que tapan el agujero estructural y corren parecido a un tren bala. El lunes el INDEC difundirá el número final de 2011, aunque ya existe un anticipo: en once meses se acumularon US$ 8.678 millones.

En una de sus incursiones por el feudo de De Vido, Moreno ya le puso el ojo a la magnitud de las importaciones energéticas. Intuye que estarían pagándose precios excesivos por insumos que podrían ser sustituidos por otros más baratos , algunos producidos aquí. En la mira quedó el gas natural licuado, que llega en volúmenes enormes, siempre crecientes y con contratos al contado rabioso.

En este punto, el gran controlador está preocupado por preservar divisas que han dejado de ser abundantes. Su objetivo es un superávit comercial de US$ 10.000 millones; 12.000 millones, si fuese posible.

Vuelta al comienzo: si Guardia Mendon ç a termina aplicándoles a las petroleras una de esas multas que lo enorgullecen u otras, la cuestión no concluirá allí sino en la Justicia. Las compañías pleitearán y el proceso será prolongado.

Por aquí, no existe ningún costo político a la vista. Lo habrá, sin vueltas, cuando empiecen a aparecer las boletas de luz, gas y agua, más el aumento del transporte que en algún momento será disparado.

Es responsabilidad del kirchnerismo haber permitido que la cuenta de los subsidios llegara a $ 80.000 millones. Y ahora le toca pagar una factura que dejó escalar a semejantes alturas .

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