Continuando la recorrida por la Ciudad, en donde se puede descubrir sus avances y pendientes, el último mini turismo periodístico dejó un sabor amargo, dado que pudimos comprobar que no es todo oro lo que reluce. El paseo comenzó en Puerto Madero y siguió por la Boca, Barracas y la 9 de Julio.
Visitar Puerto Madero es sentirse fuera de la Ciudad, un semi New York en pequeño por su edificación, limpieza, estilo de comercios, bares y por el crecimiento que denota en construcciones imponentes.
A diferencia de otras veces, algo llamó mucho la atención y es la falta de Prefectos. Hasta hace poco tiempo atrás se veían por las calles, circulando en sus móviles, no había vereda en donde no se encontrara uno, pero esta vez sólo en la entrada y la salida. ¿Qué está pasando o "por pasar" en Puerto Madero que no hay la seguridad que había?. ¿La ministra Nilda Garré le quitó también la seguridad a esa zona?.
De ahí el recorrido siguió rumbo a la Boca y Barracas. Lo primero que impresiona es la cantidad de familias que viven debajo de la autopista y fundamentalmente la que está instalada justo enfrente de la "Usina de Ideas", espacio tan utilizado por las autoridades de la Ciudad.
Hermoso el boulevard sobre Almirante Brown, la lavada de cara al Hospital Argerich, a los monoblocks de Catalinas Sur, pero por dentro, sus calles siguen deterioradas, sucias e inseguras, no se nota un avance en construcciones nuevas ni reparaciones en las mismas y sí se ven muchas casas tomadas.
La imagen tanto de La Boca como de Barracas no ha variado demasiado de cuando eran recorridas cuatro décadas atrás, que para aquel momento digamos era aceptable su edificación y estado porque estaba acorde con lo que era la ciudad por aquel entonces, claro está, que con la gran diferencia que se podía ir de a pie hasta a la noche, por ejemplo, a la plaza Vértiz o cruzar en bote a Isla Maciel, y hoy andando en auto, de día se va con los vidrios subidos y tomando todo recaudo posible ante algún incidente de inseguridad.
y decimos "casi", porque se estima que con el paso del tiempo se debía haber construido o mantenido en mejores condiciones lo típico de la zona (algo se está realizando pero no se nota). Salvo en la Avenida Montes de Oca y en Almirante Brown hay construcciones nuevas o fachadas mejoradas.
Está visto que las empresas siguen apostando y abarrotando con construcciones los barrios de la zona norte. Quizás habría que implementar algún requisito que haga interesante a las mismas hacerlo en la zona sur, de la que tanto se habla y realmente su realidad lejos está de un pronto progreso, a no ser de una importante inversión y un refuerzo de la seguridad.
Este estado de letargo de ambos barrios, que viene de décadas y de muchos intendentes y ahora jefes de gobierno que cerraron sus ojos a la zona, sobresalen algunas construcciones privadas y gubernamentales, cual gota de agua en el desierto el Central Park, el Centro Metropolitano de Diseño, algún supermercado, una que otra edificación nueva o reciclada varían el paisaje, junto con la costanera que al menos le da otra apariencia a la zona y no permite ver la suciedad de las aguas.
Si la propuesta es mudar toda la administración de la Ciudad a la zona sur (algo que se estima dará un impulso a los barrios que la componen) por qué no antes promover créditos accesibles para que los vecinos puedan mejorar sus construcciones, combatir los asentamientos y lograr como sucede en zona norte que los barrenderos pasen los fines de semana.
El regreso del tour fue por la Avenida 9 de Julio. Próximos a una carrera de Super TC 2000 que supuestamente será una ventana al mundo desde la televisión, las imágenes trajeron aparejadas un viejo dicho familiar: "Hay que limpiar la casa que vienen visitas".
Lo ideal sería que no fuese por el TC sino que se encontrara una solución a las docenas de personas durmiendo en las calles, la suciedad en las aceras (que en una noche no se juntaron, sino en varios días), familias viviendo debajo de árboles, y directamente en lo que respecta a la carrera en sí, ya los pilares de cemento colocados como protección están totalmente ensuciados con afiches políticos y pintadas. Ojalá no hayan grupos que destruyan las protecciones y el excelente armado de diferentes estructuras tubulares destinadas a las tribunas y acceso del público en los diferentes sectores.
En todo este trayecto se observó la presencia de dos policías de la Federal en la esquina de Avenida Independencia, de todos los barrios visitados. ¿No era que estaba la gendarmería patrullando la zona sur?.
Para finalizar, en el cruce de 9 de Julio y Bartolomé Mitre, no se avanzaba más por la avenida y un aviso previo hubiera sido pertinente, no obstante al llegar a esa intersección había tres inspectores "supuestamente" organizando el tránsito, dos hablaban entre ellos y uno se ocupaba a hacer multas a los vehículos que por no venir transito por B. Mitre y no poder continuar por la avenida doblaban directamente con el semáforo en rojo.
Recorrer la ciudad de Buenos Aires conlleva a evaluar lo bueno y lo malo que por sus callecitas se encuentra. Vale la pena realizar este tipo de paseos para valorar, observar problemas que necesitan atención. Se lo recomendamos a todo dirigente oficialista u opositor, puesto que la ciudad de Buenos Aires es de todos los argentinos, aunque somos autónomos, no dejamos de convivir con el Gobierno nacional y su crecimiento y mejora depende de todos, no sólo de los gobiernos de turno.

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