Es doctor en Farmacia y Bioquímica. Disertó en el curso "Cien líderes farmacéuticos y bioquímicos", que se dictó en Jujuy y se desarrolla en forma itinerante en todo el país, propiciado por el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos.
Tiene la finalidad de mostrar y explicar la nueva relación laboral que tienen los bioquímicos y farmacéuticos, que, por lo general, no son más los dueños de los laboratorios ni de las farmacias, sino empleados bajo relación de dependencia. Estos profesionales cuentan ahora con un sindicato que se creó en el año 2006 y que en el 2010 logró su Convenio Colectivo de Trabajo -622-, fijando los honorarios. Actualmente, los honorarios mínimos para todo el país están en los 7.500 pesos. Estos profesionales no pueden estar facturando como monotributistas, sino que deben tener un recibo de sueldo. Esto es lo que ha cambiado sustancialmente en la situación laboral. Pero además de lo económico, los afiliados al sindicato tienen los mismos beneficios que entrega cualquier entidad gremial.
¿Qué otra meta tiene el sindicato?
La otra gran premisa de este curso y del sindicato es apuntar a la recuperación de la figura del bioquímico y farmacéutico en relación a la sociedad. Pretendemos que la gente, cuando tenga que ir a un laboratorio, reciba del bioquímico toda la información necesaria. Buscamos que el paciente vaya tranquilo a realizarse una extracción de sangre, por ejemplo, y que sepa de boca del profesional cómo va a ser el procedimiento, si es doloroso y si se efectúa con elementos estériles, entre otros datos. Esto es importante antes de un análisis, pero después no menos significativo es que el profesional indique al paciente los resultados, y si algún valor da mal, le explique que para esa situación hay una respuesta que debe buscarla en el médico.
Entonces, para el farmacéutico, ¿cuál es el perfil que pretenden?
Nosotros queremos que la gente se vaya de la farmacia sin dudas. Para ello buscamos que el farmacéutico le explique al comprador de un medicamento cuáles son sus efectos y los cuidados especiales que debe tener a la hora de ingerir un remedio. Esto es básicamente lo que estamos promocionando desde el sindicato a través de estos cursos.
En lo estrictamente laboral, ¿qué pretensiones tiene el sindicato para los profesionales de Jujuy?
Sobre todo que tomen conciencia. Nosotros no queremos asustar a nadie, pero sí estamos planteando las nuevas reglas de juego
Respecto al rol más humanitario que pretenden de los farmacéuticos y bioquímicos, ¿por qué el sindicato tomó esa idea como un objetivo central?
Porque se quiere aprovechar los cinco años de universidad por los que pasaron. Por lo general, la gente no sabe que tanto los bioquímicos como los farmacéuticos estudiaron cinco años para ser profesionales. Entonces, hay que aprovechar el conocimiento que tienen.
En el caso de las farmacias y con estas acciones, ¿el sindicato apunta a la venta de medicamentos sólo bajo prescripción médica?
La venta de fármacos tiene que realizarse únicamente bajo receta del médico. Nosotros buscamos que el farmacéutico ayude al paciente a complementar la información de su médico tratante. No queremos que las funciones se superpongan, porque el médico es el único que puede prescribir o recetar, pero sí deseamos que el farmacéutico brinde información aleatoria sobre lo que está por tomar. Apuntamos a un trabajo en equipo, para que el paciente tenga dos guías, el médico y el farmacéutico, o el bioquímico en otros casos.
¿Cuánto tiene de importancia que el bioquímico muestre también ese rasgo humanitario?
Es fundamental que el bioquímico muestre su profesionalidad en cuanto a la confidencialidad, porque es el primero en conocer los resultados de los análisis indicados a un paciente por el médico. Deseamos que la gente entienda que estamos reconvirtiendo el rol de estos dos profesionales.
¿Qué opinión tiene el sindicato de la venta de medicamentos fuera de las farmacias?
Es una situación que tiene que cambiar, porque es ilegal y peligroso para las personas. Todas las personas tienen que saber que existe la Ley de venta exclusiva de medicamentos en farmacias y que la compra de un fármaco lejos de ese ámbito constituye un grave riesgo para la salud. Además, hay que tener conciencia que existen medicamentos truchos puestos a la venta en comercios que no están habilitados para tal actividad. El medicamento legítimo es el que está en la farmacia.
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