Usando viejas imágenes, investigadores de la UNL aplicaron un procedimiento que permitió conocer cómo fue la creciente del río Salado en 1914. El método servirá para analizar otros casos.
(C) Fernando López - Comunicación Científica UNL - El Litoral
Las fotos antiguas que muchas veces quedan olvidadas en algún cajón de la casa pueden convertirse en fuentes valiosas de información. Así lo demostraron investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) que, gracias a ellas y al utilizar un procedimiento fotogramétrico, pudieron conocer detalles de la gran creciente del río Salado en 1914.
Luego de la crecida que asoló a Santa Fe en 2003, ingenieros hídricos se propusieron saber qué había sucedido en otras situaciones similares, por ejemplo, en la de 1914, que se sabía que había sido importante, pero de la que no se tenían datos hidrométricos que dieran cuenta de su caudal de agua.
Sin embargo, sí existía un registro inesperado que podía ser útil: muchas fotos de la época. Imágenes en mano, los hidrólogos le consultaron a Mario Gardiol, de la Facultad de Ciencias Hídricas (Fich) de la UNL, si con ellas se podía definir la altura del agua, un dato que podía servir para calcular el caudal.
“Correspondían a dos puentes, uno ubicado en Paso Mihura, un antiguo acceso que comunicaba Santa Fe con Esperanza, y otro localizado en Paso Vinal. Hicimos mediciones en las fotos y luego fuimos a campo para chequearlas. Los valores fueron bastante lógicos y se los dimos a los ingenieros para que ellos implementaran sus modelos matemáticos y estimaran el caudal”, recordó Gardiol, responsable del Laboratorio de Fotogrametría Aérea y Terrestre.
La conclusión fue que la crecida de 1914 fue menor que la del 2003, pero lo más importante fue que el examen de las fotos antiguas podía ser un procedimiento con un gran potencial.
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