Casi el 80% del presupuesto se destina a salarios. La atención en la Línea Sur será una de las prioridades.
El presupuesto oficial es de unos 1.000 millones de pesos y apenas un 22% va a funcionamiento, pues el resto (cerca de 765 millones) lo insumen gastos salariales.
A su entender, el estropicio se arregla con varias medidas. La falta de estadísticas no ayudan a la planificación.
–¿El presupuesto de funcionamiento es poco..., es justificable para arrancar?
–No es poca cosa. Es adecuado porque este primer año será un año de necesaria transición extendida. Es tal el deterioro del sistema que arrancamos la gestión con una proyección casi optimista. Entre seis meses y un año nos llevará recomponer. Debemos saber de qué estamos hablando porque no tenemos información sobre qué le pasa a la gente vinculada a la salud. Tenemos las estadísticas sobre las causas de muerte y de egreso del sistema público no del sub-sector privado, que oh casualidad, en este momento por la estructura social que tiene la provincia más del 50% de la gente tiene cobertura social y se atiende en el sub-sector privado. Si como Ministerio no sabemos cuáles son los diagnósticos de egreso de más del 50% de la población, y tenemos un porcentaje que depende de los hospitales tampoco está bien definido el diagnóstico de egreso. En la era de la informática no contar con estos datos es un inicio que le agrega un poco de pobreza a la planificación sanitaria.
–Habló del deterioro, ¿a qué se refiere?
–En todo.... En infraestructura, en organización. Falta nivel de normatización y existe un fuerte déficit en tecnología de gestión porque la comunicación no funciona. Hay hospitales que derivan a otros hospitales o se tiene que salir a contratar en el privado. Hay que volver a pensar y planificar. El principal problema a resolver a la gente de Río Negro es la inequidad en el acceso a la salud. Hay que otorgar prioridad al que más necesita, por eso empezamos por la Línea Sur.
–¿Qué se va a privilegiar entonces?.
–Se avanzará con las áreas más atrasadas con mayor nivel de dificultades e ir resolviendo. Existen seis zonas sanitarias y debemos tomar por unidad hospitalaria, empezar por uno y resolverlo. Si arrancamos por la zona Oeste (Cipolletti, Catriel, Cinco Saltos, Cordero, Fernández Oro), discutiremos con los Consejos Locales de Salud.
–¿Alguna zona con prioridad?
–Línea Sur y después en Valle Medio con el hospital cabecera y su funcionamiento integral. Hubo que hacer una auditoría en el área Materno-infantil. En Roca tendremos que trabajar con hospitales más grandes porque son los que dan respuestas a derivaciones de todo el Alto Valle y la Línea Sur.
–¿ En 2012 podrá verse algún mejoramiento en los indicadores tomando en cuenta que ya bajó la Tasa de Mortalidad Infantil (TMI) con 7,8 por mil?.
–Espero. La TMI es un muy buen indicador. Otros genéricos como la obesidad, sedentarismo, y las muertes en accidentes son las malas notas. Cuando se mejoran las condiciones sociales, mejoran los indicadores. Trabajaremos con datos institucionales: frecuentación en hospitales, egresos, concentración de consulta y de primer nivel de atención, los tiempos de espera para la atención. Ahí sí tenemos indicadores malos.
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