700 recolectores informales perderán sus medios de vida si se cierra el basural

700 recolectores informales perderán sus medios de vida si se cierra el basural
La problemática quedó planteada en la UNPSJB en el marco de una charla durante la que un grupo de estos trabajadores informales disertó sobre su realidad, el desamparo estatal y la imposibilidad de insertarse en el mundo del trabajo formal ante la inminencia del traslado del centro de acumulación de residuos a cielo abierto.
Ambiente, sociedad, salud y economía atraviesan el análisis de una realidad que comparten, en gran parte, muchos de los que están fuera de la cadena del hidrocarburo.

Convocados por el antropólogo y docente universitario Santiago Bachiller, un grupo de las cerca de 700 personas que actualmente viven de la basura disertó en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco en el marco de la charla en la que hablaron sobre los inconvenientes de su cotidianeidad, sus dificultades para acceder a empleos menos riesgosos y con una remuneración digna, el desamparo estatal y la incertidumbre acerca de cómo sobrevivirán si el basural se cierra.

Cabe destacar, que actualmente residen y trabajan en el lugar familias enteras que incluso superan los 4 miembros. Según el investigador del CONICET, hay ancianos que no tienen ninguna posibilidad de ingresar al mercado del trabajo por la edad, niños que deberían estar en el sistema escolar y que se ven forzados a colaborar con la economía familiar, personas que acceden al basural en situaciones puntuales como cuando se quedan sin empleo, o incluso asisten para complementar los ingresos de su trabajo principal. Hay grupos familiares que llevan tres generaciones viviendo en el basural, para quienes conseguir un empleo formal resulta casi imposible.

También hay gente con antecedentes penales que no ha podido volver a insertarse en el mercado laboral, y para evitar la reincidencia y poder sostener a sus seres queridos encuentran cómo único medio a la recolección de desechos que luego comercializan, y muchas veces reutilizan; personas con problemas de alcoholismo e incluso quienes tienen además alguna afección en su salud por inhalar el humo del basural durante mucho tiempo.

Si se cierra el basural

Es que como explicó Bachiller y corroboraron los testimonios de los trabajadores informales, en estos procesos de exclusión social hay factores que se combinan y acumulan dando lugar a situaciones complejas de exclusión, de las que en general no se logra salir por voluntad propia.

“Se trata de analizar qué pasará con esta gente cuando se cierre el basural a cielo abierto y se abra la planta de reciclaje. Esto es una cuestión elogiable a nivel ambiental pero a nivel social esto implicaría dificultades de subsistencia en la vida cotidiana de estas personas”, explicó el antropólogo.

Por su parte, Pedro, uno de los recolectores, expresó: “Toda la vida trabajamos ahí, hace 20 años que estoy trabajando en el basural y todo lo que tengo lo hice del basural. Entonces si cierran el basural nos quedamos sin trabajo casi 140 jefes de hogar detrás de los que hay hijos y mujeres. Somos entre 700 y 800 personas que comemos gracias la basural”.

“Trabajamos con lo que encontramos ahí, sin barbijos, ni mamelucos. Vamos con la ropa que tenemos y no se nos ayuda con nada desde el municipio, más que un subsidio de 500 pesos para los jefes de hogar. Por eso nos gustaría que el gobierno nos dé una respuesta respecto de lo que va a pasar con el basural, porque si lo cierran nos vamos a quedar sin trabajo”.

Cabe rescatar en este sentido que en muchas ciudades del mundo el proceso de reutilización y reciclaje de residuos se encuentra regulado por el Estado, en el marco de un sistema de contratación formal de quienes trabajan informalmente en los basurales, lo que requiere de una inversión inicial en tecnología para el acondicionamiento para la venta de cartones, plásticos, vidrios, botellas, telas y metales, pero luego permite la obtención de una ganancia periódica para el municipio que puede ser invertida en la remuneración de los empleados y el gasto público.

Una realidad de muchos

A nivel de políticas públicas la situación excede –según el investigador- al municipio de Comodoro. “Hay una visión sobre el trabajo y la vivienda como si fueran mercancías, que se comercian en el mercado por ello todos los que tenemos un salario no ligado al mundo de la producción del petróleo tenemos problemas para acceder a una vivienda, esto se exacerba en Comodoro para quien no tiene un trabajo calificado. Estos son dos mercados que son desregulados, operan solo con una lógica de mercado libre, sin entender el valor de utilidad social y sin ofrecer viviendas y trabajo específico para estas poblaciones”, consideró Bachiller.

Bachiller

Bachiller es investigador del Conicet, realizó un postgrado en la Universidad Autónoma de Madrid, es docente de la Universidad de la Patagonia Austral e integra el Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Patagonia con sede en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Es en ese marco que realiza actualmente una investigación sobre el trabajo informal en el basural de Comodoro Rivadavia.

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