El paro que hicieron el viernes los recolectores de Quilmes puso de manifiesto el poder del Sindicato de Camioneros. En este informe, los detalles de la relación de la Intendencia con Cliba y COVELIA.
La prestadora había confirmado al Municipio que se retiraba el 30 de junio por la falta de reajustes en su contrato. La ecuación económico-financiera ya no le redituaba beneficios. Ante esta situación, el Gobierno de Francisco Gutiérrez decidió municipalizar el servicio que está a cargo de la empresa del Grupo Roggio (que opera en Quilmes Este).
Los camioneros protestaron porque, según aseguró el secretario General de los recolectores, Marcelo Aparicio, la Comuna no les había garantizado la continuidad laboral. Desde el Gobierno local, el secretario de Medio Ambiente aseveró lo contrario, que el trabajo para los recolectores y barrenderos estaba fuera de discusión y que el reclamo tendría que haberse realizado ante Cliba y no frente al Municipio.
Ante la presión de los camioneros de Moyano –que barajaban la posibilidad de ampliar el paro a la toda la provincia–, Gutiérrez debió negociar para normalizar el servicio. El intendente intentó convencer al líder de la CGT por teléfono, pero no logró que ordene levantar la medida de fuerza. Finalmente, en horas de la noche, el Municipio acordó con Cliba una prolongación del servicio hasta el 31 de julio y confirmó a los trabajadores que los incorporará al nuevo servicio municipalizado.
Todavía no hay definiciones sobre la figura legal con que el Municipio tomará la recolección y el barrido cuando Cliba se retire. Aunque fuentes oficiales plantearon a REALIDAD que las opciones que se barajan son la conformación de una sociedad anónima con participación estatal o la creación de una Dirección dentro de la Comuna que se ocupe exclusivamente del tema.
Esta fue la situación que se hizo visible el viernes. Pero fue sólo una parte del tema, que tiene un largo recorrido de marchas y contramarchas en la relación Gutiérrez-Recolección.
Los números de Cliba y COVELIA
Cliba cubre la zona Este del distrito, desde avenida La Plata hasta la Ribera; COVELIA se encarga de la zona Oeste, desde avenida La Plata hasta Solano. Los contratos de estas dos prestadoras vencen en 2011 y fueron firmados durante el Gobierno de Sergio Villordo.
Estos convenios que celebró el Municipio con las empresas marcan que cada aumento en los insumos necesarios para prestar el servicio de recolección, se recarga a la municipalidad. De este modo, las recolectoras se aseguraban reajustes periódicos en los precios.
El año pasado, el Municipio de Quilmes le pagó a Cliba más de 21 millones de pesos y a COVELIA más de 19 millones en concepto de recolección de residuos y barrido. Además, a esto se sumó los 2 millones de pesos que se aportan anualmente al CEAMSE. De este modo, el Municipio empleó el 13,41 por ciento del Presupuesto 2009 (42 millones y medio de pesos) en estos servicios.
Esto según los números del Gobierno. Desde la oposición, el concejal Roberto Gaudio (PJ-MPA) aseguró que la Comuna gastó 91 millones. Esta suma fue una de las causas en las que basó su voto negativo en el Concejo a la Rendición de Cuentas de Gutiérrez.
Para 2010, la municipalidad proyecta gastar en recolección y barrido más de 50 millones y medio de pesos, es decir un 14,7 por ciento del Presupuesto.
Cliba y COVELIA se quejan en forma periódica por la falta de reajustes en sus contratos. Por este motivo, Cliba le pidió al Gobierno de Quilmes rescindir el vínculo. La firma del Grupo Roggio logró acuerdos parciales con la Comuna para este 2010. El primero de ellos, a fines de 2009, estableció que el Municipio le abonaba $ 2.300.000 por los tres primeros meses del año. Así, la empresa continuó su servicio hasta el 31 de marzo. Luego, ese convenio se repitió por tres meses más, hasta el 31 de junio y con otro aporte de $ 2.300.000 de parte de la administración Gutiérrez.
COVELIA, por su lado, renegoció las cifras de su contrato que finaliza el 15 de agosto de 2011. Desde el Municipio aseguran que este reajuste sería el último que se otorgaría a la firma vinculada al hijo de Hugo Moyano hasta que termine el vínculo. Las autoridades municipales no dejaron trascender las cifras del nuevo convenio.
El secretario de Medio Ambiente, Claudio Olivares, se refirió a los montos que se abonan a Cliba y COVELIA y aseveró que la Comuna sólo hizo “un reconocimiento a las empresas de un 32 por ciento sobre un 105 por ciento de aumento acumulado”.
Las cooperativas y el barrido
La Comuna afirma que las cooperativas del plan “Argentina Trabaja” –financiado por el Gobierno Nacional- se harán cargo del barrido de todo el distrito a partir de julio.
Esta medida se pospuso, ya que estaba prevista para iniciarse el 1º de abril, en la zona de Cliba. Pero, finalmente, el Municipio llegó al acuerdo con la empresa hasta el 31 de junio –ahora extendido por un mes más-. Esta firma barre el 80 por ciento de su zona, el resto está dividido entre personal de Higiene Urbana y de las delegaciones. COVELIA sólo barre en los barrios de La Florida, Solano y Bernal Oeste.
Olivares se expresó en este sentido: “Creemos que a partir del 1º de julio, en Quilmes, las empresas van a dejar de barrer y esa tarea se va a hacer con personal cooperativizado o municipal”, afirmó cuando presentó la ampliación del plan de contenerización.
La puesta en marcha de la cooperativización del barrido se detuvo por la falta de organización de las cooperativas “Argentina Trabaja”, alegaron fuentes oficiales de la Comuna. Además, afirmaron que se esperaría a completar la totalidad de inscripciones al plan para avanzar con la medida. Actualmente, en Quilmes hay 2400 personas trabajando en las cooperativas. El Municipio apunta a llegar a 9000 beneficiarios, pero no fijó un plazo para ello. El programa gubernamental finaliza en 2011.
Luego de la protesta del viernes, habrá que ver si la cooperativización total del barrido se lleva a la práctica.
El plan de contenerización
En medio de esta compleja situación, se agrega la aplicación por parte del Municipio de un plan de contenerización de residuos. El Gobierno de Francisco Gutiérrez emplazó 150 contenedores en el centro de Quilmes y en Bernal, que son vaciados por dos camiones. En los contenedores de tapa celeste se colocan los residuos reciclables (papel, vidrio, plástico y aluminio) y en los de tapa verde los orgánicos (restos de comida, residuos de barrido y limpieza doméstica, etc.).
Este plan se amplió y en la actualidad ocupa 62 manzanas del distrito. El resultado de esta medida es que Cliba dejó de recolectar residuos en treinta manzanas del centro quilmeño.
La municipalidad planea seguir con la extensión de la contenerización. Presentó la primera etapa en diciembre de 2009 e hizo lo propio con la segunda –que amplía la cobertura en el centro de Quilmes y agrega la zona comercial de Bernal- a principios de mayo. La tercera y cuarta etapa del plan están programadas para julio de este año; y la quinta para enero de 2011.



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