Reclamos varios desde el barrio Juan XXIII

El presidente de la Comisión de Vecinos Solidarios (CoVeSol) planteó distintas quejas que esperan una respuesta del municipio.
El presidente de la Comisión de Vecinos Solidarios (CoVeSol) del barrio Juan XXIII, Norberto Gil, acercó a este medio una serie de reclamos relacionados con la situación actual de ese vecindario. En su mayoría, se trata de pedidos que tienen larga data.

En primer lugar, el vecino recordó que en 2006 el Concejo Deliberante aprobó un proyecto de comunicación que planteaba la necesidad de realizar, de manera inmediata, “tareas de limpieza, desmalezamiento y señalamiento de la obra de desagüe inconclusa, ubicada en la calle Mario Bravo”.

De acuerdo a lo expresado por Gil, esa arteria mantiene los problemas de desagote, especialmente los días de lluvias.

Desde su ingreso hace poco menos de cuatro años, el expediente recorrió varias veces la Dirección de Servicios Públicos y la Secretaría de Obras Públicas, donde permanece desde el 11 de junio del año pasado.

Por otra parte, Gil habló de la necesidad imperiosa de ampliar el recorrido del colectivo. En la actualidad, ese servicio de transporte público se ve impedido de recorrer otras zonas del barrio debido a la existencia de calles de tierra. El plan ansiado por CoVeSol necesita del tendido asfáltico en un tramo de las calles Mario Bravo y Patricios. Según el vecino, esas obras aún no avanzaron porque el municipio no logra ponerse de acuerdo con un importante emprendimiento comercial que estaría dispuesto a solventar el financiamiento.

A su vez, Gil habló de la falta de luminarias en la colectora de la autopista del Oeste. Si bien en algunos tramos fueron colocadas las columnas, el sistema lumínico todavía no fue conectado, algo que se repite con intermitencias hasta el barrio Ameghino.

El presidente de CoVeSol también recordó el inconveniente generado por un predio delimitado por las calles San Antonio, Lugones, Santa María y Joaquín V. González. Como ya se informó desde estas páginas, en 2008 el gobierno de Graciela Rosso entregó el terreno a la organización vecinal en concepto de “padrinazgo”. En el convenio se establecía que la entidad tenía a su cargo realizar “el cuidado, embellecimiento y mantenimiento del sector”.

Sin embargo, meses atrás los vecinos detectaron el inicio de una construcción bajo las órdenes del municipio. La denuncia de CoVeSol derivó en un pedido de comunicación presentado por el bloque de concejales de la Unión Vecinal. En su primer artículo, la iniciativa consultaba al Departamento Ejecutivo sobre la obra y la razón “por la cual no se le informó a CoVeSol de la ejecución de dichas obras, siendo que al momento de su construcción dicha plaza se encontraba apadrinada por esa institución”.

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