Las empresas del sector radicadas en la Patagonia avizoran un corto plazo muy convulsionado, debido a las demandas de origen sindical. Según señalan, no pueden dar respuesta en las condiciones actuales.
Mientras se pesca y hay actividad, los valores fijos y básicos no representan una preocupación para los trabajadores, pero teniendo en cuenta que la pesca muestra cada vez más signos de retracción es que aceleran la discusión sobre montos mínimos garantizados. También es cierto que los convenios colectivos no se han definido en algunas ramas de la actividad y se ha venido aplicando un sistema de usos y costumbres, porque mientras existió un alto nivel de actividad fue un tema que tanto gremios como empresas fueron postergando, y así lo reconocen las partes involucradas.
Amenazas y reacciones
El conflicto que activó el SOMU encendió las primeras luces de alarma que permiten inferir el grado de tensión que va a vivir el sector en los meses que vienen. Lo que en principio fue la retención de los buques en puerto como primera medida de fuerza para lograr la atención de las empresas y que éstas se avengan a sentarse a negociar, tuvo en pocas horas una acción mucho más artera sobre las estrategias de las cámaras empresariales, que significó concretamente el bloqueo de las exportaciones de productos pesqueros desde cualquier puerto nacional.
Las empresas recurrieron a la Justicia Federal para que se liberen las cargas al exterior y antes que exista un pronunciamiento judicial en el Juzgado de Rawson, el SOMU anunció que dejaría mover los contenedores, luego que en Mar del Plata un magistrado intimara a cesar con la medida al sindicato.
Pero las negociaciones en el ámbito del Ministerio de Trabajo de la Nación no han prosperado y subyace la amenaza lanzada por el jefe del SOMU, quien advirtió que la liberación de las exportaciones era un “gesto de buena voluntad” y que tenía fecha de vencimiento, plazo que expiraría exactamente dentro de una semana, luego que el organismo de Trabajo ampliara en cinco días más la conciliación obligatoria en una búsqueda de superar el conflicto.
Los caminos posibles
Las cámaras patagónicas, marplatenses y las empresas independientes coinciden en que no habrá negociación salarial posible con medidas extremas que pongan en peligro el propio financiamiento de las compañías, como lo es impedirles la salida de sus productos exportables. Al tiempo que temen el agudizamiento del conflicto, en el mismo momento en que se están logrando las mejores capturas del año de la especie langostino en aguas nacionales.
Tres vías parecen posibles para zanjar esta situación. Una es la administrativa en el marco de la cartera de Trabajo, que es donde se dirimen estos conflictos colectivos. Otra, la instancia judicial, volverá a ser una alternativa expeditiva si se reedita el bloqueo en puerto a pesar de existir una conciliación obligatoria. Pero los empresarios estiman que la salida más efectiva y segura sería la vía política, por cuanto entienden que el gremio marítimo tiene línea directa con el gobierno nacional y por ello han reclamado la intervención del subsecretario de Pesca de la Nación, para que medie en estas circunstancias.
Restricciones
Otro foco de conflicto se disparó la semana que pasó con los capitanes de pesca, que también salieron a la palestra pidiendo un convenio colectivo de trabajo para quienes operan en las flotas fresqueras. A esto debe sumarse el planteo formulado por el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación, reclamando paritarias al haber vencido su convenio a fines de mayo. La CAPIP ha dicho que no podrá asumir nuevos incrementos salariales y la negociación está en punto cero, mientras que el STIA sostiene que el piso de discusión deberá ser del 35% de aumento.
Ante todo ello, las empresas ven achicarse su margen de maniobra y aseguran que no pueden proyectar a mediano o largo plazo. Algo que fue advertido, incluso fuera del país, por parte de las pesqueras de capitales españoles, varias de las cuales tienen su sede en Puerto Deseado, quienes expresaron que, de no encontrarse un horizonte de previsibilidad en el sector pesquero argentino, evaluaban retirarse del país. (La Opinión Austral - Revista Puerto)
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