Reclamo salarial pone en jaque al suministro eléctrico en Mendoza

Unos 300 empleados de Edeste y Cooperativa Eléctrica van al paro por un ajuste del 30% sin respuesta. Las firmas, para afrontarlo, piden que la Provincia apure la suba de VAD o cancele una deuda al Fondo Compensador de Tarifas.
Una cuestión de pesos y de quién se hace cargo. De éso se trata la situación que atraviesa el sistema eléctrico de Mendoza, ya que mientras las distribuidoras siguen a la espera de que la Provincia ajuste el Valor Agregado de Distribución (VAD), su ingreso, por primera vez en 3 años frente al desacople inflacionario, el sindicato de Luz y Fuerza salió a respaldar ayer una medida de fuerza por parte de unos 300 empleados de Edeste y la Cooperativa Eléctrica de Godoy Cruz, a los que se sumarían otros 900 de Edemsa, ante la falta de propuestas ante la pretendida suba salarial de 30%.

La protesta, que incluye quita de colaboración y trabajo a reglamento, amenaza con endurecerse hacia un paro general si hasta el jueves 19 no hay un ofrecimiento acorde, según informó el secretario general de Luz y Fuerza, Urbano Otero. Pero el efecto más serio es que no se realizarán servicios de mantenimiento regulares en ninguna de las zonas que abarcan estas prestadoras de servicio.

Sindicato y Cooperativa tuvieron su audiencia de conciliación el viernes 13 en la Subsecretaría de Trabajo, que fracasó por falta de una proposición concreta de suba de haberes. Y mientras Edeste, que tampoco formuló oferta alguna hasta ahora en la primer paritaria, tendrá la suya mañana miércoles 18, los trabajadores de Edemsa rechazaron ayer la intención de otorgar una suma a cuenta que no supera el 16% del sueldo de bolsillo, tras lo cual la distribuidora pidió 48 horas para una contraoferta.

Así las cosas, de no haber novedades antes, "el jueves se analizará en un plenario la realización de paros parciales (3 a 5 horas por turnos de 8 horas), y extender su duración progresivamente, manteniendo guardias mínimas", informó Otero.

Por su parte, el argumento de las empresas es recurrente: sin una actualización que compense el aumento acumulado de costos desde 2009, difícilmente habrá una cifra concreta para la suba de haberes. El impacto de la inflación, medido por el FRE (Factor de Recálculo) va del 75% (según los números del Indec) al 90%.

Mantenimiento en riesgo

El gerente de Edeste, Raúl Stasi, consideró que "la reducción del trabajo por parte de los empleados desde el fin de semana es muy perjuidicial para la empresa y sobre todo para las relaciones internas. Pero nuestro problema y el del resto de las distribuidoras es uno solo: tres años sin ajuste, el mismo tiempo en el que salario acumuló un 80%, sin contar la discusión actual".

Los directivos consultados enumeran las trepadas más importantes que, a su criterio, sufrieron los costos de prestación desde la crisis de 2001 hasta hoy para justificar una postura irreductible. Entre ellas citan al cobre, que en once años pasó de $ 1.500 la tonelada a $ 45 mil, mientras el valor de la energía ($/kilovatio/hora) de $ 19 para los consumos altos se multiplicó por más de 15 veces. En ése lapso, aseguran, el VAD se ajustó 400% y la tarifa sólo 325%.

Desde la Cooperativa Eléctrica de Godoy Cruz, Julio Gallego coincide con Stasi en que por ahora se mantendrá un plan de contingencias (incluye mayor dedicación de empleados fuera de convenio, menos de la mitad del total) para no alterar el suministro, aunque ambos reconocen que el mantenimiento, de no revertirse la situación, estará en riesgo.

"En la medida que no nos auxilien con la tarifa, tampoco hay recursos disponibles para afrontar ésta demanda", asegura Gallego.

Otra alternativa es que el Gobierno regularice pagos pendientes al Fondo Compensador de Tarifas, que recibe y eroga recursos para financiar al sistema. El fondo es acreedor de Edemsa por $ 11 millones, y a la vez adeuda otros $ 5 millones a Edeste, por lo que Stasi confía en que "con una parte al menos podría hacerse una oferta". Para la Cooperativa "son varios millones más, pero tampoco sería la solución; en el mejor de los casos se pueden compensar deudas cruzadas".

A todo esto, desde el Poder Ejecutivo no hubo respuesta acerca de los pagos pendientes que se reclaman. Y advierten que cualquier eventual incremento del VAD está supeditado a la quita de subsidios y que la Nación dé su OK.

"Las empresas argumentan que no pueden asumir más costos. Pero nuestro problema no es con los concedentes, nuestros patrones son los concesionarios del servicio. Tienen que priorizar sus fondos y decidir si pagan antes a proveedores o al recurso humano", resumió a su turno Otero.

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