Los disidentes, en contra de que la UE suavice la "posición común"
El número de disidentes liberados y trasladados a Madrid se elevó ayer a once, tras la llegada de los dos últimos opositores excarcelados, Luis Milán, de 40 años, y Mijail Bárzaga, de 43.
En una conferencia de prensa realizada en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), seis de los once disidentes excarcelados (la mayoría de ellos, periodistas) subrayaron que si el gobierno de Raúl Castro no libera a aquellos presos que se han negado a abandonar la isla, nada habrá cambiado.
"Nuestra principal lucha es ésa, que el que quiera quedarse en Cuba, pueda hacerlo libremente", dijo Julio César Gálvez, que fue condenado a 20 años de cárcel tras ser detenido en marzo de 2003 durante la campaña represiva que llevó a prisión a 75 opositores.
Para Ricardo González, que antes de ser detenido en 2003 trabajaba como corresponsal de Reporteros Sin Fronteras en La Habana, el régimen debería excarcelar a todos los presos cuanto antes. "Si la voluntad del régimen castrista es liberar a todos, ¿a qué esperamos? ¿O es que quieren tener a los que han optado por quedarse en Cuba como rehenes?", se preguntó.
La liberación de presos y el traslado de algunos a España es, según González, un "anzuelo y una máscara" para que la UE modifique la "posición común" hacia Cuba, que condiciona las relaciones de Bruselas con La Habana a los avances que haga el régimen en materia de derechos humanos. A juicio de González, el gobierno cubano ha dado un paso "positivo pero insuficiente".
Ratas y excrementos
Los ex presos cubanos denunciaron las "pésimas condiciones higiénicas y sanitarias en las cárceles cubanas", en las que tuvieron que convivir con "ratas, cucarachas, alacranes y excrementos", además de sufrir "torturas psicológicas". Los disidentes revelaron que los casos de dengue y tuberculosis se multiplican en las prisiones de la isla.
Los activistas anticastristas mostraron sus dudas sobre su situación migratoria en España. El gobierno español -que medió en el proceso de diálogo entre el régimen y la Iglesia para la liberación de los presos- les ha ofrecido dos opciones: aceptar su condición de inmigrantes, con la que tendrán permiso de residencia y trabajo, o bien pedir asilo político, una alternativa que les impediría regresar a Cuba.
En ese sentido, el médico José Luis García Paneque recordó que la condena impuesta a los disidentes en 2003 "no ha sido anulada", y advirtió que no cuentan con ningún documento que acredite que no volverán a prisión si regresan a Cuba.
Por otra parte, Fidel Castro apareció ayer de nuevo en público, por cuarta vez en poco más de una semana. El líder cubano visitó el Acuario Nacional, en La Habana, donde presenció un espectáculo de delfines, informó un directivo de esa institución. Castro permaneció en el Acuario durante más de hora y media y conversó con los trabajadores del centro. "Estamos muy contentos de que [Castro] nos haya visitado; estuve cerca de él y lo vi muy firme, muy contento", dijo Luis Silva, vicedirector del Acuario.



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