El resultado de las manifestaciones en contra del asentamiento del emprendimiento megaminero en la localidad de Famatina, en la provincia de La Rioja, fue detonante para que en provincias como Catamarca, San Juan y Jujuy se lleven a cabo nuevos reclamos por la contaminación producida por las explotaciones mineras que no cumplen con los recaudos necesarios.
Según explicaron Alvaro Sandoval de la organización Tupaj Katari y Sofia Jakobs de la Fundación Narices Frías, la intención es "instalar el diálogo, el debate y sobre todo la participación de la comunidad, para que la gente se informe y de alguna manera pueda opinar ya sea a favor o en contra" "Nosotros queremos garantizar la participación, somos organizaciones que estamos permanentemente trabajando y promocionando los derechos humanos, la participación y por sobre toda las cosas el cuidado del medio ambiente como patrimonio de todos" subrayó.
Analizó que la situación en nuestra provincia por los problemas de contaminación. “Nosotros creemos que en una zona de alto estrés hídrico como son la Puna y la Quebrada jujeña, (el agua) tiene que tener un tratamiento particular mientras sea utilizada para uso industrial, como lo es utilizada por los grandes emprendimientos mineros".
"Ellos (por las empresas mineras) afirman que utilizan el agua en un circuito cerrado y de alguna manera tratan de contaminar lo menos posible, pero si tenemos en cuenta que se utilizan 3 millones de litros de agua por día -hay otras empresas que utilizan 100 millones de litros-, se agota el ciclo cerrado y empiezan a cerrar. Sobre eso cuando se evapora y llueve, afecta a la tierra y a los alimentos de los animales; el viento levanta y esparce el mineral asentado" argumentó y describió que "se produce la oxidación de sulfuros generando ácido sulfúrico, disolviendo metales pesados incorporándolos al agua. Cuestiones que también atentan contra el orden y la preservación del medio ambiente" detalló.
De la misma manera, Sofia Jakobs de la Fundación Narices Frías explicó que a través de la utilización de dispositivos explosivos se produce la destrucción total de cerros, mientras que por los procesos propios de separación y limpieza de minerales son contaminados ojos de aguas, que "aguas abajo" abastecen distintas comunidades de la Puna y Quebrada jujeña. “Se tienen que tomar los recaudos necesarios y hacerse responsable de lo que allí se genera”, destacaron.
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