La mamá de Priscila, una niña que sufre parálisis cerebral y retraso psicomotriz grave, acudió hasta la puerta de la obra social Osperyh para que cumplan con las intimaciones judiciales que permitan a la pequeña seguir su rehabilitación
“Yo estoy muy dolida con todo esto, porque no es vida para nosotras. Es muy triste tener que estar exponiendo a mi hija acá, pidiendo lo que le corresponde. Me miran por la ventana y se ríen”, relató -con lágrimas en sus ojos- Fabiana Báez, la mamá de Priscila.
Este martes, acompañada por familiares y vecinos, acudió hasta la puerta de la obra social que –denunció- no se está haciendo cargo de las necesidades de la niña: Osperyh, del sindicato de trabajadores de edificios, situada en 14 de Julio entre Belgrano y Rivadavia.
“Estoy reclamando que cumplan con los derechos de mi hija. La obra social de Suteryh no respeta los tres amparos presentados y las multas e intimaciones. La multa es diaria, de 10 mil pesos, que no están pagando”, expresó Báez en diálogo con El Atlántico.
“Entregaron un cheque de 15 mil pesos más o menos, que se ha repartido entre la gente que ha trabajo con Priscila de (Cooperativa) Dimed, y asimismo están debiendo más de 8 mil pesos. Se le dio parte a la acompañante terapéutica, y falta pagar el transporte”, explicó la mujer, con la pequeña sobre sus piernas, sentada en una silla en mitad de la calle.
“Desde el 14 de julio del año pasado que estoy pidiendo la silla de ruedas especial. Me mandaron una de hospital, común, pero no la retiré porque no es la adecuada para mi hija. Mi hija está toda doblada, mirá la escoliosis que tiene, la espalda está toda doblada porque no me dan el corsé”, dijo, mientras levantaba la cabeza de la niña que no podía mantener su postura.
“Se lavan las manos, se pasan la pelota uno a otro. Llamé a Buenos Aires y nadie se hace cargo. En la Superintendencia me dijeron que mandara los papeles de la nena. Y me dicen que posiblemente de acá a dos meses me pueden dar una solución. Yo no necesito esto, necesito ya las cosas para mi hija. Ella vive postrada en una cama o a upa, esta es la situación que vivimos nosotras”, comentó, con lágrimas en sus ojos.
“Tengo cartas, la prueba de los amparos, incluso la carta que se mandó el viernes (a la obra social), está la prueba de los cheques, que ellos dicen que la madre agarró la plata y no saben lo que hice. Acá está la prueba: yo no estoy lucrando con mi hija, estoy reclamando las cosas que me corresponden para ella”, aseguró.
Desde septiembre, que ante la falta de pago de la obra social –según relató- no puede continuar la rehabilitación, que realiza desde que nació. “Desde entonces se le encorva cada vez más la espalda, se le aprieta el pulmón. Ella está corriendo riesgo de vida, se le está encogiendo la piernita, vive así o en cama. Todos os días estamos igual. ¿Por qué no cumplen?”, interrogó sin encontrar respuestas.
A su lado, el abogado Marcos Tussar, recordó las resoluciones de los jueces López y Jiménez, que “no están siendo acatadas”, y señaló –en relación a algunas donaciones que recibe Fabiana- que “la solidaridad de la gente no puede reemplazar la obligación de la obra social”.
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