Los grupos autoconvocados marcharon para celebrar por el cese temporal de la actividad minera. Ahora quieren que sea definitivo.
Los ánimos, evidentemente más calmos, luego de participar de una misa, se limitaron a alocuciones con cuidadas palabras que recibieron calurosos aplausos cuando expresaron "Vamos por más". Con respecto a las medidas adoptadas por el juez Guillermo Cerda, expresaron: "No queremos que Agua Rica suspenda sus trabajos, queremos solamente que se vaya". Las acciones no se detendrán hasta que se "obtenga una ley que prohiba la minería a cielo abierto en toda la provincia", sostuvieron.
Pacíficamente, se realizó la multitudinaria marcha alrededor de la plaza, en dos oportunidades y sin redoblantes. De esta manera, lentamente, se disipaban los temores de acciones concretas para exigir la dimisión del Intendente.
Tras lamentar la violencia que se desató de ambas partes -manifestantes y la Policía- los antimineros rescataron el carácter popular de la manifestación que entre ayer y el martes ganó las calles de la ciudad. "El triunfo es que el pueblo salió a la calle, harto del saqueo que viene sufriendo de parte de la provincia y del municipio", evaluó el ex concejal Cecenarro.
Por su parte, Aldo Flores, referente de la asamblea El Algarrobo, aclaró: "Nunca hicimos apología de la violencia, siempre pregonamos la paz, pero esto se desbandó. Fue tanto tiempo de ocultamiento, de mentira, de frustraciones, de saqueo que la gente se hartó y dijo basta", aseguró Flores tras desmentir las acusaciones sobre la presencia de infiltrados violentos entre los manifestantes.
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