Reclaman más presencia de policías en las calles y piden cámaras de seguridad

En algunos sectores afirman que no ven un móvil hace días, otros cuestionan el hecho de que pasen por el frente de su casa una vez cada 24 horas y están los que dicen entender que los uniformados hacen su trabajo hasta donde pueden, pero que no tienen recursos para hacer un control más eficaz. Preocupación generalizada por el desplazamiento de los robos desde el centro a otras zonas de la ciudad.
El vecino común, despojado de títulos y cargos dirigenciales, suele ser en muchas ocasiones el termómetro que marca con mayor fidelidad las sensaciones de una comunidad, emociones que ganarán en solidez cuanta más comunión haya entre las voces que las manifiestan.

Una correspondencia de esas características se está registrando, justamente, en los barrios de la ciudad, donde la gran demanda del ama de casa, del trabajador, de los ancianos y demás se dirige a una mayor presencia policial en las calles.

Fomentistas consultados por DEMOCRACIA dieron cuenta de esa preocupación que les llega día a día a sus oídos.

“Hacen falta más patrullajes, están pasando una vez por día y eso no alcanza para nada, justo cuando el barrio se puso más complicado”, expresó con tono alarmado Alicia Rissoto de Franco, presidenta de la comisión del Eusebio Marcilla.

La mujer fundamentó esa inquietud con la certeza de que en esa zona de la ciudad “están sucediendo cosas que antes no pasaban, pero lo peor es que pasan de día”.

“Por las banditas que se juntan en la plazoleta San Ignacio (Malvinas Argentinas y José Hernández), casi no va nadie a ese espacio público. Una mujer no puede pasar con el monedero porque la asaltan. Te agarran por la espalda y no sabés qué te ponen en la cintura, si un arma de fuego o te están engañando apoyándote la mano. Los chicos ya no concurren más a jugar, o lo hacen con sus padres y cuando aparecen estos individuos se van por miedo”, agregó Rissoto.

Al respecto, la dirigente señaló que esos sujetos que siembran el temor también “andan por otros barrios, como José Hernández o Ramón Carrillo. Ni bien aparecen en esta zona llamamos a la Policía, pero cuando vienen ya es tarde”.

En el mismo tono se pronunció Fidel Toledo, del barrio Capilla de Loreto: “Hace varios días que los móviles no pasan y, mientras tanto, los delincuentes no te perdonan. Hoy por hoy estamos como todos los barrios, con pequeños robos en casas que no dejan de ser un trastorno terrible para el que los sufre”.

Según Toledo, la cifra de ilícitos “cotidianos” (como el robo de motos o bicicletas sustraídos de la puerta de las viviendas y a cualquier hora del día, por ejemplo) se incrementó a niveles siderales en los últimos meses, hecho que se relacionó con la instalación de cámaras de seguridad en el centro de la ciudad.

Del centro, a la periferia

¿Se robustece la teoría de un corrimiento del delito desde la zona más comercial hacia el área periférica? Quizás no haya un examen arduo y consistente para aseverar que es así, sin embargo la voz de Toledo advirtiendo ese fenómeno no es la única. Sergio Pardini, del barrio Nuestra Señora de Fátima, opinó que el personal de la fuerza pública requiere de mayores recursos para hacer el trayecto de cuadrículas que se les exige y fue terminante al sostener que no puede pasar mucho tiempo más sin que se instalen las cámaras de seguridad en los cordones urbanos distantes del centro.

“En nuestro caso, estamos hablando con la Federación de Sociedades de Fomento y el municipio para ver si podemos avanzar en la compra y colocación de videocámaras. Por lo menos nos gustaría que haya una en la plaza Eusebio Marcilla (Julio Campos/Carlos Tejedor, entre Moisés Lebensohn y 12 de Octubre), que es donde mayor cantidad de público se concentra, antes de fin de año”, comentó Pardini.

Servicio deficiente

Otros testimonios recogidos por este diario dieron cuenta de “una ineficiencia” evidente en el servicio de prevención policial. Así lo hizo saber Mabel Ghione, de la comisión vecinal de Villa del Parque, enojada y amargada cuando tuvo que expresar que “hace pocos días estuvieron robando en la salita de la sociedad de fomento y hasta ahora no se sabe nada de los autores”.

Ghione opinó que “casos como ese se producen porque no está existiendo un control eficiente, estoy viendo poco patrullaje en el barrio y los delincuentes se hacen un festín”.

Para Julia Italiano, del Almirante Brown, es imperioso que cambie el esquema de trabajo policial, puesto que el actual es “muy deficiente”.

“Por ejemplo hoy, no pasaron ni una sola vez, y en la última semana, poco y nada. No me parece que sea un accionar efectivo contra los hechos que se están registrando en el barrio, robos acompañados con actos de violencia, de los cuales la Policía está informada y debería reforzar los controles”, aseveró Italiano.

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