Reclaman ambulancias en el Castro Rendón

Sólo tiene cuatro y ayer estuvo a punto de perder una de las más completas. La habían destinado al hospital del Chañar y los choferes resistieron el canje.
Lo que comenzó como un intercambio de ambulancias entre el hospital de El Chañar y el Castro Rendón derivó en un fuerte reclamo desde el sector de choferes de este último. Es que el vehículo que se pretendía llevar a la localidad del interior es el único disponible en el hospital más importante de la provincia para realizar traslados y viajes de larga distancia. De las otras tres ambulancias que tiene disponibles, sólo una está en condiciones de cubrir esa tarea, y ayer por la tarde ingresó en reparaciones.

En total, el Castro Rendón tiene asignadas seis ambulancias. Dos de ellas están en desuso en el depósito de la subsecretaría de Salud, en la esquina de El Bolsón y Tronador. Según afirman los choferes, ambas unidades necesitaban reparaciones mecánicas, propias del uso intenso al que son sometidas, pero el paso del tiempo y el vandalismo hicieron imposible que puedan volver a ser utilizadas.

Tres Mercedes Benz de 2010, todas con cerca de 150.000 kilómetros, y una Peugeot Boxer que, tras un vuelco en noviembre del año pasado, recién volvió de reparaciones en agosto de este año. “Estuvo cinco meses parada, hasta que por nuestros reclamos la mandaron a reparar”, afirmó Raúl Baigorria, referente del área en el Castro Rendón.

Una de las Mercedes estuvo a punto de pasar al hospital de El Chañar, pero los trabajadores del hospital capitalino lo impidieron. Es que el canje, afirmaron, hubiese complicado aún más la respuesta ante emergencias.

La ambulancia es un modelo Sprinter con dos años de antigüedad. “Tiene 125.000 kilómetros y fue dada de baja por el hospital Bouquet Roldán. Vino sin tren delantero, cubiertas, parabrisas, luces y baterias. El Castro Rendón la reparó por el reclamo de los trabajadores. Es esta la que está en conflicto, porque el director provincial de automotores, Andrés Zúñiga, se la quiere llevar”, afirmó Baigorria.

De fondo, en la pelea por las ambulancias también juegan otros aspectos, como el presupuesto destinado a cubrir esa necesidad y el cuidado. Un ejemplo es que ninguna de las que utiliza el Castro Rendón está asegurada contra todo riesgo. Así, roturas de parabrisas o paragolpes, tan comunes en un choque, deben cubrirse con fondos propios. Las pólizas sólo cubren la responsabilidad civil.

Si se hubiera efectuado el canje –estaba todo listo, ya que incluso el hospital de El Chañar había enviado la ambulancia propia para el intercambio– el establecimiento de Salud de mayor complejidad de la provincia se hubiera quedado con sólo tres vehículos en condiciones: la ambulancia que se utiliza en emergencias, la que ayer ingresó en reparaciones y que es la única que permite conectar equipamiento como, por ejemplo, un desfibrilador o una incubadora para trasladar niños, y una que está en condiciones pero que no permite esta operación.

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