Su dueño original murió antes de inaugurarlo y fue abandonado. Harán departamentos o un hotel nuevo.
Se pondrán en condiciones todos los servicios comunes, desde servicio contra incendio hasta las cañerías”, explicó Eduardo Notario, el arquitecto encargado de la obra. La remodelación de la mole de cemento, cuya inversión se mantiene en secreto, sería un proyecto inmobiliario más, si no fuera porque el edificio guarda una historia sorprendente. Su dueño original murió inesperadamente de un infarto sin dejar descendientes, y el hotel que tenía un salón de baile enorme y hasta las habitaciones alfombradas nunca fue inaugurado (ver recuadro), permaneciendo desde 1967 abandonado y sufriendo todo tipo de vandalismo, como el robo de todos los sanitarios y hasta del motor del ascensor que estaba ubicado en la terraza.
Las 90 habitaciones se convertirán en 54 monoambientes, y en el exsalón bailable de 800 m2 se harán 9 departamentos de 50 m2, todos con vidrios dobles, pisos flotantes y porcelanatos, servicios eléctricos (sin gas) y fibra óptica para TV, teléfono e internet.
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