“Recibía $12.000 mensuales por la provisión de morfina”

Además de las dos enfermeras procesadas por la provisión de morfina a una adicta, la investigación posó la lupa -al menos en sus inicios- sobre otra profesional, a la que el área de Toxicomanía identifica por su nombre y apellido y además la puntualiza como “secretaria del doctor (Rubén) Ojuez”. Sin embargo, con el correr de la investigación, pareció quedar al margen pese a que hay indicios que la comprometen seriamente.
Esa enfermera fue indagada, pero está muy aliviada judicialmente en comparación con las otras enfermeras involucradas y con la familia casi en pleno de una de ellas. No está detenida, ni procesada, y sigue trabajando normalmente en instituciones de Salud Pública.

Al iniciar la causa en noviembre del año pasado, el jefe de Toxicomanía, Jorge Luis Correa, dijo que las averiguaciones respecto de esta enfermera “dan cuenta que recibía aproximadamente 12.000 pesos mensuales por la provisión de morfina, lo que le ha permitido comprarse un auto cero kilómetro, a pesar de ser enfermera y tener hijas grandes estudiando en Córdoba”.

“Asimismo -añade el funcionario policial-, esa mujer le ha recibido en pago de drogas diversas prendas de vestir, todas costosas”. Hace referencia a tres hijas de la enfermera: “Algunas de ellas han cambiado cheques que entregó (la adicta) en pago de la droga, incluso en una oportunidad le habría entregado dinero o un cheque para pagar un crucero de 1.250 pesos y también le cedió un préstamo de 1.500 que luego (la enfermera) pagó con morfina”.

Esa enfermera se desempeñó en el Servicio de Oncología del Hospital “Evita” y trabaja junto al ex subsecretario de Salud Pública Rubén Ojuez, siempre de acuerdo a lo que señala el expediente al que tuvo acceso El Diario.

Correa describe además que, “a consecuencia del costo de las drogas”, la mujer adicta “fue entregando bienes a bajo costo, tal es el caso de un automotor Ford Focus”. Es un misterio, al menos por ahora, a quién entregó ese vehículo, si es que realmente fue así.

La mujer adicta también habló de la enfermera. Dijo que la conoció cuando comenzó un tratamiento “para dejar la morfina” con Ojuez. El tratamiento -puntualizó- lo hacía con la misma morfina, aunque bajando las dosis. La enfermera era quien le aplicaba las ampollas. Apuntó que trabajaba con Ojuez en “terapias alternativas” y que “lo visitaba en su consultorio”.

La enfermera -aseveró la mujer adicta en su testimonio- le pedía dinero, ropa, perfumes importados “a cambio de darle más ampollas de morfina de las que le tenía que dar para el tratamiento que había comenzado para su adicción”, dice la causa. “Además, esta mujer era más viva, ahorró el dinero y se compró un Clio”, apuntó.

Tras esas afirmaciones, los investigadores no le hicieron otras preguntas sobre ese tema, ni sobre esas personas.

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