Alfredo Bel, afirmó que la entidad no acuerda con la prohibición de las fumigaciones aéreas. Dijo que hay otros modos evitar la toxicidad de los agroquímicos. Además, pidió a Urribarri que interceda por el trigo.
La iniciativa ha generado adhesiones y rechazos, esto último es lo que ocurre en el seno de la Federación agraria argentina (FAA), entidad que –según manifestó el dirigente Alfredo Bel a radio f5- está “en desacuerdo con ese proyecto” ya que se considera que
“existen mecanismos en la legislación actual para hacer los controles” pero “las normas dicen una cosa y en la realidad muchas veces ocurre otra”.
En este sentido, Bel sostuvo que “lo que hay que hacer es ser rigurosos con las normas pero no prohibiendo” y fundamentó que “las fumigaciones aéreas son una herramienta básica en ciertos momentos críticos en los que tenemos ataques de algunas enfermedades en la soja o en el arroz que si no hay aplicaciones en el momento oportuno se pierde la cosecha y muchas veces por cuestiones de piso no se puede entrar con maquinaria terrestre”.
Consultado puntualmente sobre la cuestión ambiental y sanitaria, el ruralista no cree que prohibir esa técnica sirva para lograr “el fin que es tener una mejor relación de la producción con el ambiente” y resaltó que desde la FAA “somos defensores de buscar un equilibrio pero no con medidas de este tipo”.
Pedido de audiencia para el gobernador
Bel también se refirió a los reclamos que desde hace ya varios años vienen planteando desde la entidad con relación a la comercialización del trigo y lamentó que aún no haya soluciones.
En ese marco, esta semana presentaron un pedido de audiencia para pedir al gobernador Sergio Urribarri que interceda ante el gobierno nacional: “nosotros queremos poner en evidencia que esta política no está dando resultados ni al productor ni al consumidor” y opinó que “la buena sintonía que tiene el gobierno provincial con el nacional debería hacer que esto se modifique”, protestó y elevó el tono al opinar que “a esta altura ya hay una acción deliberada, no es falta de conocimiento; son medidas que se adoptan con total consciencia de que se está perjudicando a algunos sectores y beneficiando a otros”.
El dirigente explicó que “se han eliminado temporalmente los subsidios a los molinos, los molinos han dejado de comprar una parte del trigo, extendieron los plazos de pago, aumentó el valor de la harina, el precio del pan y sin embargo el productor está cobrando igual o menos de lo que venía cobrando el valor del trigo”.
“El trigo de Entre Ríos generalmente tiene destino de exportación y el problema es que las exportaciones están cerradas. Esto retrasa la comercialización; los que tienen plata pueden esperar y los grandes grupos exportadores compran el trigo más barato”, señaló

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