La iniciativa de la ONU, la UE, Estados Unidos y Rusia pide comenzar negociaciones en un mes y llegar a avances mensurables hacia fines de 2012. Pero por el momento el plan no termina de entusiasmar a ninguno de los actores.
La propuesta de una negociación directa entre Israel y Palestina elaborada el viernes por el Cuarteto para Medio Oriente –el grupo que integran la ONU, Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea– fue recibida con distancia y hasta frialdad por ambos gobiernos. Si bien el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu señaló al Canal 10 de la televisión de este país su disposición a aceptar una iniciativa con “negociaciones directas sin condiciones previas”, pocas horas más tarde en declaraciones a Radio Beit el vicecanciller Danny Ayalon, puso reparos al cronograma de las negociaciones, haciendo saber que “el calendario propuesto no es sagrado”, en referencia a la fecha límite de fines de 2012. Mientras tanto, el ministro de Medio Ambiente Gilad Erdan se sumaba al clima de dudas al señalar a la misma emisora su falta de confianza en la reanudación de las negociaciones.
Del otro lado de esta invitación, y temiendo que la propuesta tenga como finalidad entorpecer su estrategia diplomática, el líder de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, señaló en declaraciones al cadena Al Jazeera que estudiaría la propuesta, pero que no aceptaría ninguna iniciativa que “no contemple un freno a los asentamientos o una mención a las fronteras de 1967”, en coincidencia con lo que había manifestado pocas horas antes su canciller, Riyad al-Malki, quien dijo a la emisora radial La Voz Palestina que la iniciativa no satisfacía las expectativas de su gobierno por “carecer” de menciones a estos dos delicados puntos.
El plan elaborado por el Cuarteto implica la reanudación de negociaciones entre israelíes y palestinos para dentro de un mes, fecha en la que ambos deberían fijar sus bases para la negociación en los siguientes tres meses, siempre bajo un cronograma con fecha límite de finales del próximo año.
El objetivo de la ronda es que tanto los Estados Unidos como otros países europeos no deban llegar a vetos en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a la iniciativa diplomática de Abbas, que busca que en un plazo no mayor a dos semanas, dicho organismo admita a Palestina como uno de sus estados miembro pleno de derechos.
En rigor, el gobierno palestino sabe que esto no podrá suceder, ya que aun cuando cuente con el mínimo necesario de nueve votos, Estados Unidos, uno de los cinco miembros permanentes con derecho a veto sobre cualquier resolución, ya anunció utilizará ese recurso en caso de ser necesario. Sin embargo, todo este escenario favorecería la estrategia diseñada por Abbas, que en esta coyuntura ve la posibilidad de fortalecer la posición palestina en la ONU para ser reconocida como Estado no Asociado, lo cual fortalecería significativamente su capacidad negociadora en el organismo.

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