Lo pidió el Arzobispo de Tucumán, Monseñor Luís Villalba durante la homilía que brindó en el oficio religioso realizado en la Iglesia Catedral que se organizó por el fallecimiento del ex Presidente, Néstor Carlos Kirchner. "Este es una ocasión de unión, entre todos asistir y ayudar a la Presidenta, para que pueda continuar ejerciendo su visión al frente del País", lo señaló Villalba al tiempo que pidió que "defendamos las instituciones".
La ceremonia contó con la presencia del presidente Subrogante de la Legislatura a cargo del Poder Ejecutivo provincial, el legislador Regino Amado, funcionarios del Poder Ejecutivo, legisladores e intendentes.
Durante la homilía, Monseñor Villalba pidió rezar por el eterno descanso del doctor Néstor Kirchner, ex Presidente de nuestra República, al tiempo que trató de que se entendiera lo que significa la muerte para los cristianos.
También pidió que se rezara "por su señora esposa y por sus hijos, para que el Señor los fortalezca en este momento difícil, los reanime y les de consuelo y que le dé la esperanza que tenemos los cristianos".
Por otra parte pidió que "recemos por todo el pueblo argentino para que en este momento, que es una ocasión de unión, de apoyarnos, de trabajar juntos por el bien del país. Recemos, también, para poder, entre todos, asistir y ayudar a la Presidenta, para que pueda continuar ejerciendo su visión al frente del País. Defendamos las instituciones y busquemos, sobre todo, el bien de nuestros ciudadanos, de nuestros hermanos".
* Homilía Completa de Monseñor Villalba:
"Estamos hoy reunidos para elevar una plegaria por todos los difuntos que se han encomendado en esta misa, pero especialmente queremos rezar por el eterno descanso del doctor Néstor Kirchner, ex presidente de nuestra República.
En virtud de la comunión de los santos todos los cristianos formamos una comunidad, la Iglesia encomienda que recemos por nuestros difuntos, especialmente que celebremos la Santa Misa, que es lo que estamos haciendo por nuestro hermano Néstor.
La muerte siempre es un misterio, humanamente nos desconcierta, más cuando es una muerte imprevista, como en este caso, pero yo diría que desde nuestra fe cristiana podemos explicar o entender, de alguna manera lo que es la muerte. Sólo la luz de la fe tiene una respuesta al misterio de la muerte.
La muerte para nosotros no es una ruptura como puede parecer humanamente, sino que es un encuentro con el Señor, parece que acá está la clave. La muerte de Jesús es el paradigma de toda muerte.
Acabamos de escuchar el Evangelio en el momento en que Jesús muerte dice 'Padre en tus manos encomiendo mi espíritu'. Para nosotros la muerte es entregar, poner nuestra vida en las manos del Padre, en las manos de Dios. Esto es lo que pedimos en esta misa especialmente por nuestro hermano difunto Néstor que puede estar, realmente, en la Casa de Dios, en la Casa del Padre.
Es importante en este momento de dolor, de desconcierto para el pueblo argentino decir una palabra de esperanza. La muerte como encuentro con el Señor.
Santa Teresita, refiriéndose a la muerte decía 'Yo no muero, entro en la vida'. La vida de los que creemos Señor no termina se transforma y al deshacerse nuestra morada terrenal adquirimos una mansión eterna en el cielo. Esta es la respuesta cristiana, la repuesta del creyente, la respuesta de la fe al misterio de la muerte, mientras que humanamente es una pérdida, una destrucción, para el cristiano es entrar en la Casa del Padre, es comenzar la vida verdadera.
Ustedes saben que antiguamente los cristianos llamaban al día de la muerte 'dies natale' o día del nacimiento, el día en que entramos plenamente en la vida eterna para gozar de Dios.
En la primera lectura escuchamos un texto del Antiguo Testamento del libro de la Sabiduría que también nos trae una palabra de esperanza: "Las almas de los justos están en las manos de Dios". Para el libro y el autor del libro de la Sabiduría, la muerte no es una desgracia irreparable. Si vivimos en el amor y en la fe, la muerte lo lleva al encuentro definitivo con Dios, es un camino hacia el Padre.
Nosotros en la segunda lectura escuchamos un hermoso texto de San Pablo que dice "no tenemos puesta la mirada en las cosas visibles sino en las invisibles. Lo que se ve es transitorio, lo que no se ve es eterno. Nosotros sabemos, que si esta tienda de campaña, si nuestra vida humana, nuestra morada es destruida tenemos una casa permanente en el cielo no construida por el hombre sino por Dios".
Los cristianos somos peregrinos que no tenemos morada definitiva en este mundo, estamos de paso a la casa del Padre, una casa construida, como dice Pablo, no por el hombre sino por Dios.
Pidamos hoy que sea realidad para nuestros difuntos, para nuestro hermano Néstor que pueda entrar en la casa del Padre, acordándonos de aquellas hermosas palabras que dijo Jesús: "en la casa del Padre hay muchas habitaciones, yo voy a prepararles una".
Y el Evangelio también nos dice esta otra verdad: "Les aseguro que si el grano de trigo que cae en tierra no muere, queda solo, pero si muere da muchos frutos".
Me parece que tenemos en medio del dolor, de la tristeza, del desconcierto que produce toda muerte renovar desde la fe nuestra confianza.
Recién acabamos de rezar en el Salmo: "El Señor es mi pastor, nada me puede faltar, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas".
Queridos hermanos recemos con fe y con esperanza por el eterno descanso de nuestro hermano Néstor. Recemos por su señor esposa y por sus hijos, para que el Señor los fortalezca en este momento difícil, los reanime y les de consuelo y que le dé la esperanza que tenemos los cristianos.
Recemos por todo el pueblo argentino para que en este momento, que es una ocasión de unión, de apoyarnos, de trabajar juntos por el bien del país. Recemos, también, para poder, entre todos, asistir y ayudar a la Presidenta, para que pueda continuar ejerciendo su visión al frente del País. Defendamos las instituciones y busquemos, sobre todo, el bien de nuestros ciudadanos, de nuestros hermanos.
Como digo, renovemos nuestras esperanzas, sigamos nuestro camino, sigamos nuestra mirada, nuestra confianza puesta en el Señor. En el momento que Jesús moría al pie de la cruz estaba María acompañando a su hijo moribundo y acompañando a los Apóstoles que estaban allí. Pidamos también a nuestra Madre, la Santísima Virgen que acompañe desde el cielo a nuestro hermano Néstor, a su familia, pero que también nos acompañe a nosotros a seguir peregrinando en este mundo, que nos fortalezca, que nos reanime, que renueve nuestra fe, nuestra esperanza.
Que el Señor bendiga nuestra Patria y bendiga a todos ustedes.
Que así sea.



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