Pedro Mariqueo y Víctor Campos fueron atrapados ayer por personal de una empresa de seguridad privada en el predio de una petrolera. Uno simuló ser un operario y cargaba un caño al hombro.
El primero en caer fue Pedro Mariqueo, un joven procesado por el homicidio de Oscar “Topito” Barrionuevo, ocurrido el 27 de junio de 2011 en el barrio Zeta Uno. El recluso se encuentra a disposición del Juzgado de Instrucción Nº2.
Horas más tarde fue ubicado Víctor Alejandro Campos, que al momento de fugarse de la cárcel cumplía una condena por el crimen de Gustavo Ariel Medihual, cometido en 2001. La pena fue impuesta por la Cámara en Todos los Fueros de Cutral Co. “No está firme, está en casación”, aclaró una alta fuente policial.
Los dos fueron interceptados por personal de seguridad privada que presta servicio para esa empresa petrolera, mientras caminaban por la barda. Uno de ellos simuló ser un trabajador.
Mariqueo, oriundo de Neuquén, fue demorado alrededor de las 2.30 de la madrugada y cerca de las 9.30, los guardias de seguridad redujeron a Campos, procedente de Cutral Co, bajando por una picada en medio de los cañadones.
Según informó Aldo Prieto, el jefe de operaciones de la empresa Huntsman Seguridad, el primer evadido fue advertido por una patrulla -conformada por dos hombres armados- en una de las plantas. Se lo retuvo y se lo puso a disposición del personal policial por tratarse de un evadido.
El segundo recluso también fue demorado por una patrulla, al advertir la presencia de una persona que por cómo iba vestida no pertenecía a la empresa. “El hombre simulaba estar trabajando, llevando un caño al hombro. Al identificarlo, resultó ser otro de los fugados de la U11”, agregó Prieto, en diálogo con LU5.
“Estaba dentro de nuestro campo de acción, dentro del predio de la empresa petrolera. Nuestro personal está especializado para identificar personas que no se correspondan con los operarios de la empresa. No opusieron resistencia y si bien el personal está armado, no fue necesario ni siquiera mostrar el arma”, aclaró.
A simple vista tampoco se encontraban lesionados. Llamó la atención que Campos, a pesar de la discapacidad que presenta en uno de sus pies, haya llegado hasta allí caminando.
Al lugar también arribó personal del Departamento Delitos, que trasladó a los evadidos.
Según fuentes policiales, ayer se encontraban alojados en la Comisaría Cuarta y sería inminente su derivación a la Unidad de Detención Nº11. Quienes sí resultaron lesionados pero ya recuperaron el alta médica son los dos jóvenes celadores reducidos a golpes por los presos al escapar del penal. “Fueron atendidos en el Policlínico Neuquén y están con control médico y seguimiento psicológico permanente, porque además de lesiones cortantes y politraumatismos, sufrieron un gran shock”, informó el director de Unidades de Detención, José Luis Maidana.
Trascendió que la golpiza que recibieron fue “tremenda”. “A uno lo querían matar y habría sido Wenzel -otro evadido- quien frenó al grupo para no frustrar la huida”, dijeron fuentes “bajo reserva”. El preso está procesado por un robo calificado en grado de tentativa ocurrido en Cutral Co.
Aunque tiene familiares en Neuquén, trascendió de fuentes judiciales que Roberto Wenzel es oriundo de Córdoba, donde purgó una condena y tiene abierto otro proceso en su contra por robo.
Sorprendidos
Los celadores realizaban una inspección perimetral del pabellón cuando al regresar uno de ellos fue sorprendido por los presos. Los seis ya habían tomado posesión de la celaduría, tras cortar dos barrotes que separan ese sector del comedor, con lo que se presume podrían ser sierras. En eso, regresó su compañero y los dos fueron reducidos a golpes y encerrados en el baño.
Luego salieron por la puerta del pabellón hacia el boulevard y de ahí al sector conocido como pre-egreso. En más, saltaron el cerco perimetral que tiene aproximadamente cinco metros de altura. Fuentes “bajo reserva” indicaron que pudieron sortear ese obstáculo utilizando una sábana y un gancho, elementos que fueron hallados en el lugar. También habrían sido secuestradas algunas facas en el alambrado olímpico de la U11.
Algo planificado
Hace una semana corría la versión de que se planificaba una fuga. “Días atrás ya habían cortado las bisagras de la puerta que da al patio y se había secuestrado un celular en poder de un interno. Las fugas siempre tienen su logística”, dijo una fuente de máxima confianza.
Oficialmente, esta versión no se pudo confirmar. Sólo se indicó que hay una investigación en curso que intentará echar luces en esta dirección y que, más allá del caso que ahora ocupa a la fuerza, “cualquier situación es propicia para el interno que quiere fugarse. Esto es permanente”.
Aunque se admitió que hubo algunos indicios, se subrayó oficialmente que no fueron suficientes como para asegurar que hubo una tentativa previa a la fuga.
La noche del lunes y tras el hecho fue requisado el pabellón uno, de donde escaparon los presos, el pabellón de máxima seguridad. Tiene capacidad para alojar a 20 y antes de la huida se contaba con 17.
Interviene la Fiscalía Nº4 y el Juzgado de Instrucción Nº3. En tanto, la Dirección de Asuntos Internos lleva adelante una investigación administrativa para deslindar responsabilidades puertas adentro de la cárcel. También se trata de determinar el origen de ciertos elementos secuestrados que sirven para la causa. No se descarta que hayan sido introducidos a través de las visitas. Es una posibilidad entre otras que baraja la Policía.
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