Beder Herrera apuesta a la juventud, al tiempo que exige capacidad, honestidad y transparencia. Todo, de cara al electoral 2011 que ya se aproxima.
En su discurso, Beder Herrera hizo hincapié una vez más en los que vienen siendo sus principios de Gobierno, y un verdadero desafío para quienes asumen esa responsabilidad, a la hora de cumplir con la tarea encomendada: capacidad, honestidad y transparencia.
Todos estos, valores que han sido largamente devaluados en el contexto de la política y que, en rigor de verdad, deberían ser la regla y no la excepción. No obstante, el Gobernador no dejó pasar la oportunidad para dejar en claro cuál es el perfil que espera y pretende de sus funcionarios, sobre todo teniendo en cuenta que a la vuelta de la esquina está el electoral 2011 y que todo parece estar sellado como para que Beder Herrera vaya por la reelección.
Al menos así quedó en claro luego de la última visita del matrimonio presidencial a La Rioja: Beder Herrera es el elegido; los demás acompañan.
Y en este contexto, lo que si es real y concreto, es que los cambios en el gabinete provincial se van dando de una manera diferente, en relación a cómo se daban en otros tiempos, en los que las salidas de los funcionarios por lo general estaban relacionadas a algún inconveniente.
Al menos, no parece ser este el caso, salvo en lo que al saliente Luis Brizuela respecta, sobre quien sí -según se pudo saber- se levantaron algunas críticas al adjudicársele la responsabilidad por el fracaso del acto en homenaje a monseñor Enrique Angelelli, en ocasión de la visita a La Rioja de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Perfiles
Los nuevos funcionarios designados por Beder Herrera coinciden plenamente con los perfiles que el gobernador quiere sumar a su gestión, mucho más vinculados a desarrollar una tarea técnica y con perfil bajo, que a entrometerse con las cuestiones políticas para las que, se sabe, está él.
Pero además, el mandatario provincial busca insuflar a su mandato sangre joven, nueva y de su más absoluta confianza. En este marco es que Beder Herrera le devuelve a la Secretaría General, Legal y Técnica de la Gobernación un perfil más neutral a partir de la designación de Juan José Luna Corzo, quien con sus primeras declaraciones -atinadas- apuntó a la tarea de eficientizar el Estado y ayudar al gabinete a que cumpla con sus funciones. Está claro aquí que el objetivo de Beder Herrera es convertir a Luna Corzo en un coordinador del gabinete que le permita reposar con cierta tranquilidad y esto se desprende, fundamentalmente, del análisis que se puede hacer de la gestión que el ahora secretario General, Legal y Técnico de la Gobernación realizó al frente de Aguas Riojanas SAPEM, donde contó con la "confianza ciega" del Gobernador, como no ocurre con ningún otro funcionario.
Igual perfil encuentra el mandatario provincial en Diego Felipe Álvarez, flamante ministro de Gobierno, Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, aunque aquí se desprende que el joven abogado actuará con menos margen. Una muestra de esto, fue el hecho de que en su primera actividad oficial, Alvarez ratificó a la cúpula de la Policía provincial, cuando en realidad había expectativa en cuanto a la renovación de esta área tan sensible, o al menos alguna rotación que oxigene un poco a las fuerzas, a todas luces sobrepasadas.
Más allá de los esfuerzos del nuevo funcionario de Gobierno por destacar el "buen desempeño de la Policía", que la seguridad o, en todo caso, la falta de seguridad está llamando la atención es algo evidente.
Incluso desde la misma fuerza policial trascendió algún malestar por lo que significa la nueva tarea asignada en el control del tránsito, lo que generaría un desequilibrio a la hora de poder disminuir la creciente delincuencia, por lo que ni uno ni otro objetivo se estarían cumpliendo con la magnitud esperada.
No obstante, y como era de esperar también, desde la Plana Mayor de la Policía provincial se dejaron por un momento las necesidades de lado y también partió el respaldo para el nuevo Ministro.



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