Mientras se acortan los plazos para la realización de la última Convención radical del año, crecen las dudas en torno a su efectivo desarrollo.
Pero hasta la realización de la Convención está en dudas, pese la convocatoria oficial, por la profunda crisis que atraviesa el radicalismo luego de tres derrotas consecutivas durante este año en manos de un peronismo unificado.
Es que todavía no se sabe quién movilizará a los 105 convencionales, de los cuales solo una veintena son de Capital. El resto proviene del interior provincial y departamentos como Belén, Santa María, Tinogasta y Andalgalá cuentan con un número importante de convencionales.
Para reunir los dos tercios –necesarios para reformar la Carta Orgánica- hacen falta al menos 73 convencionales, una cantidad significativa en medio de la diáspora por la que atraviesa el centenario partido en Catamarca tras dos décadas de esplendor.
Sobre la presidenta de la UCR, Marta Grimaux, y el presidente de la Convención, Amado David “Coco” Quintar, recaen las mayores responsabilidades para la realización del mitin partidario previsto para el próximo jueves a partir de las 10 en la sede central del radicalismo, en Chacabuco al 700.
De hecho, la fragmentación de la UCR estalló el mismo 13 de marzo del corriente, cuando el kirchnerismo ganó la intendencia capitalina -ex bastión brizuelista- y recuperó algunas jefaturas comunales administradas por el radicalismo.
En simultáneo con la debacle y los pases de factura a flor de piel, fueron ingresando a la Justicia Federal varios y diversos pedidos de desafiliación a la UCR, por lo que el padrón partidario viene enflaqueciendo desde hace nueve meses.
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