Se recalienta la interna radical a 72 horas de la Convención

Mientras se acortan los plazos para la realización de la última Convención radical del año, crecen las dudas en torno a su efectivo desarrollo.

A tan solo tres días de que se reúna el máximo órgano partidario de la UCR sigue tenso el clima entre los dirigentes boinablancas. Las divisiones en el seno del propio oficialismo partidario, referenciado en el Movimiento Renovador y la línea Celeste, dificultan aún más la posibilidad de unificar criterios en torno la pretendida reforma de la Carta Orgánica partidaria, donde se buscaría clarificar el sistema electoral interno para la selección de candidatos para cargos electivos. Es decir, terminar con la discrecionalidad con la que surgieron los principales candidatos del radicalismo a lo largo de 20 años.

Pero hasta la realización de la Convención está en dudas, pese la convocatoria oficial, por la profunda crisis que atraviesa el radicalismo luego de tres derrotas consecutivas durante este año en manos de un peronismo unificado.

Es que todavía no se sabe quién movilizará a los 105 convencionales, de los cuales solo una veintena son de Capital. El resto proviene del interior provincial y departamentos como Belén, Santa María, Tinogasta y Andalgalá cuentan con un número importante de convencionales.

Para reunir los dos tercios –necesarios para reformar la Carta Orgánica- hacen falta al menos 73 convencionales, una cantidad significativa en medio de la diáspora por la que atraviesa el centenario partido en Catamarca tras dos décadas de esplendor.

Sobre la presidenta de la UCR, Marta Grimaux, y el presidente de la Convención, Amado David “Coco” Quintar, recaen las mayores responsabilidades para la realización del mitin partidario previsto para el próximo jueves a partir de las 10 en la sede central del radicalismo, en Chacabuco al 700.

De hecho, la fragmentación de la UCR estalló el mismo 13 de marzo del corriente, cuando el kirchnerismo ganó la intendencia capitalina -ex bastión brizuelista- y recuperó algunas jefaturas comunales administradas por el radicalismo.

En simultáneo con la debacle y los pases de factura a flor de piel, fueron ingresando a la Justicia Federal varios y diversos pedidos de desafiliación a la UCR, por lo que el padrón partidario viene enflaqueciendo desde hace nueve meses.

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