Rebelión en el gabinete moscovita

Rebelión en el gabinete moscovita
El presidente ruso amenazó con despedir a los funcionarios que sigan ignorando sus órdenes a casi dos años de haber ocupado la oficina de Vladimir Putin en el Kremlin. El actual premier y hombre fuerte del país aspira a recuperar la presidencia en 2012.
En un intento por ganar la autoridad que nunca tuvo o en un simulacro de confrontación con su padrino político Vladimir Putin, el presidente ruso Dimitri Medvedev exigió a los funcionarios rusos que cumplan sus órdenes "en tiempo y forma" si no quieren perder sus puestos. En una reunión de gabinete a puertas cerradas, el ocupante del sillón presidencial desde hace casi dos años en reemplazo del actual premier y verdadero hombre fuerte del país recriminó a sus ministros la falta de cumplimiento de 669 de las 1.753 directivas que el Kremlin emitió en 2009 y lamentó la "calidad insatisfactoria" de las que efectivamente fueron cumplidas. El premier no estuvo presente en el encuentro pero envió a tres de sus funcionarios más fieles.

"Pese a que escucho con frecuencia los informes del gobierno nacional y de las regiones, la información no siempre es sustancial", aseguró Medvedev según los fragmentos publicados en el sitio web del Kremlin. "Normalmente son excusas para intentar ganar un poco de tiempo. Nuestros respetados colegas aseguran que hicieron esto y aquéllo, pero en realidad cuando uno empieza a ver en detalle, básicamente no pasa nada", fue la crítica inequívoca del delfín de Putin, que también arremetió contra las corporaciones estatales, uno de los principales legados de su antecesor.

Durante el encuentro, Medvedev hizo mención pública a la corrupción estatal al referirse a los directivos de gigantes estatales como Russian Technologies, Rusnano, Vneshekonombank y Olimpstroi, que hacen lobby ante el premier para evitar que el presidente recorte los privilegios que obtuvieron durante la década de Putin en el poder.

No es la primera vez que Medvedev intenta diferenciarse del premier, que cuenta con un 34% de intención de voto frente al 26% de Medvedev a casi dos años de las presidenciales de 2012. Sin embargo, nunca antes el Kremlin había admitido públicamente que los funcionarios son más leales al ex mandatario que al actual ocupante de la oficina presidencial. Tampoco es una novedad que el presidente intenta disciplinar a los funcionarios heredados de Putin. Medvedev suele reprenderlos en los encuentros por charlar entre sí y no escuchar sus órdenes.

En lo que muchos interpretan como una estrategia para despegar a Putin del mal desempeño oficialista en las elecciones regionales del domingo pasado, Medvedev también criticó abiertamente al gobernador de Irkutsk, Dimitri Mezentsev, por estar "distraído" en leer durante la reunión unos documentos que le alcanzaron sus asistentes. Los votantes de Irkutsk eligieron a un alcalde de raíces comunistas el domingo en uno de los mayores golpes electorales al partido oficialista Rusia Unida.

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