Los rebeldes sirios buscan acelerar el final

Unificaron sus mandos para coordinar la lucha contra el régimen de Al-Assad, que intenta recuperar terreno en Damasco
DAMASCO.- Los rebeldes sirios dieron ayer un paso clave para acelerar el desenlace de la guerra civil, con la elección de un comando unificado que concentre los esfuerzos y desequilibre la paridad con las tropas de Bashar al-Assad, mientras la partida se juega con cañones y proyectiles en los suburbios y el aeropuerto de la capital.

Reunidos en Turquía, los grupos rebeldes eligieron un comando de 30 miembros en un cónclave al que asistieron funcionarios de las potencias occidentales que apoyan sus objetivos de acabar con el régimen de Al-Assad. "El comando fue organizado en varios frentes. Ahora estamos en el proceso de elegir un líder militar y una oficina de contacto político para cada región", declaró un delegado sirio a condición de anonimato.

Los combates más estratégicos se libran en los suburbios de Damasco, donde las fuerzas del gobierno atacaron ayer con fuego de artillería sectores en poder de los rebeldes en el sur de la ciudad. Se registraron además duros enfrentamientos en la ruta que conecta con el aeropuerto, a 12 kilómetros de Damasco. Los rebeldes declararon que el aeropuerto internacional es desde ahora "zona de batalla", esto es, objetivo militar.

Los combates en los alrededores de la capital se intensificaron durante la última semana y funcionarios occidentales empiezan a hablar de una dramática evolución de los eventos en el conflicto de 20 meses que ya dejó 40.000 muertos.

Rusia y Estados Unidos, las superpotencias que respaldan a los bandos rivales en el conflicto, desestimaron ayer la posibilidad de un avance diplomático luego de sostener negociaciones que buscaban salvar sus diferencias.

"No creo que nadie piense que exista algún progreso importante", señaló la secretaria de Estado Hillary Clinton, al cabo de una reunión que mantuvo con el canciller ruso, Sergei Lavrov, y el mediador internacional Lakhdar Brahimi.

Lavrov, por su parte, dijo que los dos bandos acordaron enviar representantes a negociar con Brahimi, pero se mostró igual de escéptico que Clinton. "No haría pronósticos optimistas. Queda por ver qué saldrá de esto", declaró el canciller, para quien la posibilidad de éxito está "lejos del 100 por ciento".

Washington y sus aliados europeos buscan desde hace largos meses derrocar a Al-Assad, mientras que Rusia lo protege en la ONU contra una intervención armada u otra participación extranjera directa. Pero en varias situaciones se detectaron señales de que el presidente Vladimir Putin podría estar perdiendo la paciencia con su protegido árabe, aferrado, contra viento y marea, al timón del país.

Rusia negó además declaraciones de Estados Unidos sobre un posible uso por parte del gobierno sirio de armas químicas. "No tenemos prueba alguna de que haya planes para utilizar armas químicas", dijo el embajador de Moscú ante la OTAN, Alexander Grushko, citado por la agencia Interfax. Rusia, agregó, analizó escrupulosamente toda información sobre el transporte de armas químicas.

ARMAS EN DANZA

Y mientras los dos ex rivales de la Guerra Fría discuten en la mesa de negociaciones, los límites de su neutralidad en el terreno se van haciendo cada vez más difusos. El diario francés Le Figaro, por caso, reveló que asesores militares franceses se reunieron con insurgentes sirios en las últimas semanas, para identificar a posibles receptores de suministros de armas.

Los agentes franceses conversan directamente con miembros del Ejército Libre Sirio "en una zona entre el Líbano y Damasco", según indicó el diario. "Los expertos franceses quieren saber quién está haciendo qué", agregó. Agentes británicos y norteamericanos también estarían en conversaciones con líderes rebeldes.

A mediados de semana la OTAN anunció el despliegue de misiles Patriot en suelo turco para la defensa de la frontera con Siria, donde con el correr de los meses se han registrado episodios de alto voltaje entre los dos vecinos, incluido el derribo de aviones, en una zona limítrofe cada vez más caliente.

Muchos de los que siguen de cerca los acontecimientos dicen que sería prematuro afirmar que se está cerca de un punto de quiebre.

"Creo que es poco razonable esperar que la batalla esté ahora en sus últimas etapas", dijo Rami Abdelrahman, del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.

No obstante, Abdelrahman admitió que el gobierno sirio se está retirando de varias zonas del país y que las fuerzas de Al-Assad están cada vez más exhaustas.

Comentá la nota